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Por La Boca Vive El Pez

Este espacio pretende abrir una ventana para la discusión, la tertulia y la reflexión acerca de temas de interés general, actualidad y cultura.

No es aceptable. No lo es, bajo ninguna circunstancia.

Breve historia entre Los Andes Áridos y los Andes Tropicales, por Ester Previteria

Hace 30 años y piquillo… llegué a un pequeño país de Centroamérica, el que gozaba de buenas recomendaciones como para ser visitado. Este lugar, de buenas costumbres democráticas, estaba rodeado de  países con dictaduras militares.
Había salido airosa de las botas sureñas, en Argentina y me había sumado como voluntaria  a la difusión de nuestro mensaje en esa zona de América .
Llegué a Costa Rica un lluvioso domingo, 22 de octubre de 1978. Para quienes habitan el lugar la palabra lluvioso estaría demás, pues se sabe (yo lo aprendería más tarde) que es el mes de más diluvios cotidianos.
Llevaba una enorme maleta de sueños y proyectos…sin saber qué significaba estar lejos, por mucho tiempo, de los seres queridos. Sin saber del  no reconocimiento social, propio del desarraigo. Sin saber que comenzaba a tejer una historia…la de compartir el incipiente Humanismo que había conocido en mi pueblo natal, Mendoza.
Costa Rica fue primero, luego Panamá y más adelante, cuando fueron bajando los conflictos regionales, incursioné en Nicaragua, Honduras, El Salvador, y Guatemala, informando que había nacido una esperanza para resolver los problemas personales y sociales.
Corría el año 1978, gobernaba el país un apuesto hombre de política: Rodrigo Carazo O., quien sin sospechar las consecuencias de sus acciones a favor de la gente, decidió valientemente expulsar a los personeros del FMI, no sólo de la casa de gobierno, sino del país.
A partir de ese hecho,el gobierno de Carazo y como consecuencia el país, se vio azotado por la violencia del capital mundial, en complicidad con los grupos económicos nacionales, que hicieron de este gobernante uno de los más desprestigiados, desatándose una abierta oposición de los medios de comunicación leales a los grupos económicos. La guerra fue abierta y despiadada durante  todo su mandato.
Rodrigo concluyó su periodo  como presidente en 1982, pero siguió sin descanso denunciando con sólido fundamento las trabas que se tejen en los pueblos para tenerlos sometidos. “Los de afuera y los de adentro”, reitera en sus declamaciones públicas.
Nos hemos encontrado con él,  a lo largo de estos años, en muchos foros y…sentimos  a Rodrigo, como un camarada y amigo.
Hace 4 años, durante un Foro Regional Humanista, celebrada en este país tropical, compartió un panel con nuestro Economista Humanista, Guillermo Sullings; en ese momento planteábamos la inconveniencia de los TLC y tanto Guillermo como Rodrigo, nos dieron una visión desenmascarada de las malsanas intenciones del capital mundial.
Mucha afinidad y convergencia seguían dándose en nuestros ocasionales encuentros.
Pasaron 30 años! Y, como dicen en Costa Rica “y varios aguaceros… “  cuando nos enteramos de un evento de mucha exigencia en Punta De Vacas, lugar donde nació el Humanismo Universalista de la mano de Silo, Mario Rodriguez Cobos.
Se invita a los cuatro vientos y a numerosos académicos del mundo para plantear un tema de fondo y urgente: La Ética en el Conocimiento.
El Centro Mundial de Estudios Humanistas organizaba el evento. Lo dimos a conocer en la medida de nuestras posibilidades, y nuevamente el Destino soplaba a favor, Rodrigo Carazo,  expresidente de Costa Rica y fundador de la Universidad Para la Paz , haciendo gala de su sensibilidad y compromiso con la vida dijo:   -Me Interesa.
Y  Costa Rica nos regaló un representante de altura. Profundo, transparente, incansable luchador… que, como pudo, hizo lugar en su apretada agenda de compromisos internacionales y llegó con su palabra, con su sensibilidad, a nutrir nuestras propuestas para el presente y  el futuro, realizando una brillante exposición sobre La Ética en la Política.
No se permitió ningún recreo, participó activamente, se dejó compartir a tiempo completo  y fue testigo, junto a su compañera Estrella, en el cierre del Simposio, del lanzamiento oficial de la primer Marcha Mundial Por la Paz y La No Violencia  que recorrerá el mundo desde Nueva Zelandia, el 2 de octubre del 2009, hasta finalizar en Punta de Vacas el 2 de enero del 2010.
En numerosos comentarios Rodrigo y Estrella, dejaban entrever su gusto por nuestra actividad y también por este particular punto de la cordillera.  Les comentamos, en reiteradas ocasiones, qué significaba este sitio, rodeado de  tres cordones montañosos y tres afluentes que murmuran y retumban en las montañas; lugares, al decir de muchas culturas, cargados de energía, lugares sagrados.
También nuestros invitados tuvieron su sorpresa,…asistió  un público exigente, culto, productivo, comprometido, un público que estaba organizándose desde hace 40 años en distintas latitudes, a partir de aquella arenga pronunciada por Silo: La Curacion del Sufrimiento, el 4 de mayo de  l969  en el  mismo lugar del Simposio.
En esa alocusión Silo  hace una clara descripción de esta violencia embozada de distintas maneras y la importancia de desmantelarla adentro de nosotros y en nuestra sociedad. Hoy podemos ver en la Plaza de las Estelas,  a un costado del Monolito y La Sala esta arenga plasmada en  diferentes lenguas, inspiradora de nuestro hacer en distintas latitudes.
Por consiguiente nuestros invitados especiales, fueron descubriendo nuestra organización planetaria y departieron comprometidamente con nuestros Voceros Continentales.
Estrella nos decía que no había podido domar su cabello, por tanta energías del lugar…Rodrigo murmuro que -Aquí pasan cosas, y que había aprovechado para escribir…y luego de conocer por dentro la Sala, sus brillantes ojos acompañaron  palabras de agradecimiento por haber sido invitado.
-A mí se me completó un sueño: tenerlos a ustedes aquí, les dije a nuestros viajeros en la mañana de la despedida, la  que tuvo como escenario  la laguna de Los Horcones, explanada que deja al descubierto al Monte Aconcagua, lugar donde el azul del cielo y el brillo del sol se muestran  sin pudores… y Rodrigo, con su amable y certera palabra  murmuró:  -Ahora nosotros nos llevamos este sueño.-

Punta de vacas, 29 de diciembre 2008

Del Jefe Seattle al Presidente de EEUU ( un documento para la historia)

En la selva de las paradojas, por J.M.G. Le Clézio

J.M.G. Le Clézio
Fragmento de su discurso de aceptación del Premio Nobel.
7 de diciembre de 2008.

A la selva le debo una de las mayores emociones literarias de mi vida adulta. Eso fue hace como treinta años, en la región de Centro América conocida como el Tapón del Darién, porque era allí, en aquellos tiempos ( y creo que la situación no ha cambiado en el tiempo que va), que había una interrupción en la Carretera Panamericana que se esperaba que uniera las dos Américas, desde Alaska hasta Tierra del Fuego.

En esta región del Istmo de Panamá la selva tropical es extremadamente densa y los únicos medios de transportarse es ir río arriba en piraguas. En estos bosques vive una población indígena dividida en dos grupos, los Emberá y los Wounaans, ambos pertenecientes a la familia lingüística de los Ge-Pano-Carib. Yo llegué por accidente y me fasciné tanto con la gente que me establecí allí en varios indistintos periodos de tiempo durante unos rústicos tres años. Durante la totalidad del tiempo no hice absolutamente nada más que vagar intermitentemente de una casa a la siguiente – por aquellos tiempo la población se rehusaba a vivir en asentamientos estables- y aprendí a vivir en un ritmo que era completamente diferente de cualquier cosa conocida hasta ere momento. Como una selva de verdad, esta era particularmente hostil. Tuve que redactar una lista con todos los peligros potenciales y sus respectivos modos de supervivencia. Tengo que decir que la totalidad de los Emberás fueron muy pacientes conmigo. Les divertía mucho mi extrema atención a todo, y creo que en cierta medida fui capaz de pagarles con diversión la sabiduría que ellos compartían conmigo. No escribí gran cosa. La selva tropical no es realmente un sitio ideal para escribir. Los papeles se entrapan en humedad y los bolígrafos se resecan con el calor. Nada de lo que funciona con electricidad dura mucho. Yo había llegado allí con la convicción de que escribir era un privilegio, y que siempre había recurrido a ello en función de resolver mis problemas existenciales. Una forma de protección, una suerte de ventana virtual que podía desenrollar y abrigarme de la tormenta.

Una vez que había asimilado el sistema de comunismo primitivo de los amerindios, al igual que su profundo disgusto con las autoridades y su tendencia natural hacia la anarquía, vine a concluir que el arte como una forma individual de expresión, no tenía ningún papel que desempeñar en la selva. Además, este pueblo no tiene nada que se asemeje a lo que llamamos arte en la sociedad de consumo. En lugar de colgar cuadros en las paredes, los hombres y mujeres se pintan sus cuerpos, y en general se resisten a crear algo que sea permanente. Y entonces me gané el acceso a sus mitos. Cuando hablamos de mitos en nuestro mundo de libros escritos, pareciera que nos referimos a algo muy lejano, tanto en el tiempo como en el espacio. Yo también creía en esas distancias. Y ahora, súbitamente los mitos estaban allí, para que los escuchara regularmente, casi a diario, en medio de la danza de los mosquitos y del comején, - la voz de los cuenteros- tanto hombres como mujeres ponían en escena cuentos, leyendas, tradiciones, como si hablaran de una realidad cotidiana. Los cuenteros cantaban en un tono chillón, levantando el pecho: el rostro imitando los sentimientos y pasiones y los miedos de los personajes. Debió haber sido algo de una novela y no de mito. Pero una noche llegó una mujer joven. Su nombre era Elvira. Era conocida a todo lo ancho de la selva de los Emberás por sus destrezas como narradora. Era una reconocida aventurera y vivía sin marido y sin hijos – la gente decía que era algo borracha y un poco zorra, pero no me lo creí ni un minuto-. Y ella acostumbraba ir de casa en casa para cantar a cambio de una comida o una botella de licor o, a veces, por unas monedas. A pesar de que no tenía acceso a sus relatos sino mediante traducción -La lengua Emberá tiene una variante literaria mucho más compleja que la forma de uso cotidiano- inmediatamente me di cuenta de que era una gran artista en el mejor sentido del término. El timbre de su voz, el ritmo de sus manos retumbando en su pecho, en su pesado collar de monedas de plata y; por sobre todo, el aire de posesa que iluminaba su cara y su mirada y una suerte de mesura y de trance rítmico que ejercía un poder de atracción sobre todos lo presentes. Desde el esquema simple del mito –la invención del tabaco, los mellizos primordiales, las historias de dioses y de humanos desde los inicios del tiempo- ella añadía su propia historia, su vida vagabunda, sus amores, las traiciones y sufrimientos, la intensa alegría del amor carnal, el aguijón de los celos, el miedo a la vejez y a la muerte. Ella era la poesía en acción, el teatro antiguo, y la más contemporánea novela de todos los tiempos. Era todas esas cosas con fuego, con violencia, había inventado, en la oscuridad de la selva, en medio del circundante coro de insectos y sapos, del revoloteo de los murciélagos, una sensación que no puede ser llamada más que como belleza. Al igual que su canción, ella arrastraba la verdadera fuerza de la naturaleza, y esta era la más rotunda paradoja, que en este desolado lugar, en la selva, tan lejos como se pueda uno imaginar de la sofisticación de la literatura, era el lugar en el cual el arte encontraba su mayor fortaleza, su más auténtica expresión.

Entonces, abandone la región, y no he vuelto a ver a Elvira jamás, o a cualquiera de los narradores de la selva de Darién. Pero me quedé con mucho más que nostalgia – con la certidumbre de que la literatura puede existir, incluso despojada de convencionalismos y compromisos, incluso si los escritores son incapaces de cambiar el mundo. Algo grande y poderoso, que subyace en ellos, que en ocasiones puede animarlos y transfigurarlos y restaurar el sentido de armonía con la naturaleza. Algo nuevo y a la vez muy antiguo, impalpable como el viento, etéreo como las nubes, infinito como el mar. Es ese algo que vibra el la poesía de Jalal ad Din Rumi, por ejemplo. o en la visionaria arquitectura de Emanuel Swedenborg. El escalofrío que siente uno al leer los más bellos textos de la humanidad, como el discurso que el Jefe Stealth envió a mediados del siglo 19 al presidente de los Estados Unidos sobre la concesión de las tierras: ” Nosotros debemos ser hermanos después de todo”. Algo simple y verdadero que existe solamente en la lengua. Un encanto, algún truco, una danza envolvente o el prolongado discurso del silencio. El lenguaje de los gestos graciosos, las interjecciones, y claro, entonces, inmediatamente aparece la lengua del paraíso.

Es a ella, a Elvira, a quien yo dedico este tributo – y es a ella a quien yo dedico el Premio con el cual la Academia Sueca me premia hoy.

Traducción: Delia Cortés Márquez.

Colaboración de Rómulo Castro

El golpe final, por José Saramago

La risa es inmediata. Ver al presidente de Estados Unidos encogiéndose tras un micrófono mientras un zapato vuela sobre su cabeza es un excelente ejercicio para los músculos de la cara que controlan la carcajada. Este hombre, famoso por su abisal ignorancia y por sus continuos dislates lingüísticos, nos ha hecho reír muchas veces durante los últimos ocho años. Este hombre, también famoso por otras razones menos atractivas, paranoico contumaz, nos ha dado mil motivos para que lo detestásemos, a él y a sus acólitos, cómplices en la falsedad y en la intriga, mentes pervertidas que han hecho de la política internacional una farsa trágica y de la simples dignidad el mejor objetivo de la irrisión absoluta.

…seguir leyendo en El cuaderno de Saramago.

Ojalá el muchacho esté mejor

Carta de Eugenio a Mountazer

De una economía de dominación, a una de cooperación, por Rianne Eisler

¿ Es posible ser felíz en un mundo infeliz? , por Leonardo Boff

No podemos dejar de preguntar: ¿cómo ser feliz en un mundo infeliz? Más de la mitad de la población mundial está sufriendo, viviendo por debajo del nivel de la pobreza. Hay terremotos, tsunamis, huracanes, inundaciones y sequías.
En Brasil 5 mil familias, solamente, detentan el 46% de la riqueza nacional. En el mundo, 1125 multimillonarios individuales poseen una riqueza igual o superior a la riqueza del conjunto de países donde vive el 59% de la humanidad. El calentamiento planetario despertó el fantasma de graves amenazas contra la estabilidad del planeta y el futuro de la humanidad. Ante este cuadro, ¿es posible ser feliz? Sólo podemos ser felices junto con los otros…
Es importante reconocer que estas contradicciones no invalidan la búsqueda de la felicidad. La búsqueda es permanente, aunque sus resultados sean exiguos. Ello nos obliga a hacer un discurso crítico y no ingenuo sobre las oportunidades de felicidad posibles.
En la reflexión anterior sobre este mismo tema, enfatizamos el hecho de que la felicidad sostenible es solamente la que nace del carácter relacional del ser humano. Y seguidamente, la que aprende a buscar la justa medida en las contradicciones de la condición humana. Feliz es quien consigue aceptar la vida tal como es, escribiendo derecho sobre renglones torcidos. Profundizando la cuestión, podemos ahora reflexionar sobre lo que significa ser feliz y estar feliz. Pedro Demo, en mi opinión una de las mejores cabezas de la inteligencia brasileña, fue quien mejor estudió entre nosotros la Dialéctica de la Felicidad (3 tomos, 2001). Él distingue dos tiempos de la felicidad, y lo acompañamos en eso: el tiempo vertical y el tiempo horizontal. El vertical es el momento intenso, extático y profundamente realizador: el primer encuentro amoroso, haber pasado en un concurso de oposición difícil, el nacimiento del primer hijo. La persona está feliz. Es un momento impactante, muy realizador, pero pasajero.
El horizontal es el que se extiende por el día a día, como la rutina con sus limitaciones. Manejar sabiamente los límites, saber negociar con las contradicciones, sacar lo mejor de cada situación: eso hace a la persona ser feliz.
Tal vez el matrimonio nos sirva de ilustración. Todo empieza con el enamoramiento, la pasión y la idealización del amor eterno, lo que lleva a querer vivir juntos. Es la experiencia de estar feliz. Pero, con el pasar del tiempo, el amor intenso cede el paso a la rutina y a la reproducción de un mismo tipo de relaciones con su desgaste natural. Ante esta situación, normal en una relación a dos, hay que aprender a dialogar, a tolerar, a renunciar y a cultivar la ternura sin la cual el amor se extenúa hasta convertirse en indiferencia. Aquí es donde la persona puede ser feliz o infeliz.
Para ser feliz a lo largo del tiempo se necesita invención y sabiduría práctica. Invención es la capacidad de romper la rutina: visitar a un amigo, ir al teatro, inventar un programa. Sabiduría práctica es saber desproblematizar las cuestiones, aceptar los límites con levedad, saber rimar dolor con amor. Si no se hace eso, se es infeliz toda la vida.
Estar feliz es un momento. Ser feliz es un estado prolongado. Éste se prolonga porque es siempre recreado y alimentado. Alguien puede estar feliz siendo infeliz, es decir, tiene un momento intenso de felicidad (momento) como el reencuentro con un hermano que escapó de la muerte, igual que puede ser feliz (estado) sin estar feliz (momento), es decir, sin que le suceda algo arrebatador.
La felicidad participa de nuestra incompletez. Nunca es plena y completa. Hago mía la brillante metáfora de Pedro Demo: «la felicidad participa de la lógica de la flor: no hay cómo separar su belleza de su fragilidad y de su ajamiento».

Un pequeño punto azul claro

Eric Idle: “El mejor humor procede de la desesperación absoluta”

Entrevista a Eric Idle , humorista y actor de los Monty Phyton, por Ima Sanchís

Outsider
¿Recuerdan a aquel crucificado de melena rubia rizada cantando la fantástica Always look on the bright side of life? (canción compuesta por Eric Idle). Los Monty Python revolucionaron el humor británico, primero en series de la BBC y luego con películas como La vida de Brian,El sentido de la vida y Los caballeros de la mesa cuadrada,aquel reino polvoriento en el que Idle interpreta al valiente sir Robin. Spamalot es el musical inspirado en la película que ha creado Idle y cuyos directores musicales para la adaptación que se representa en el teatro Victòria son Tricicle. Intrépidos caballeros, bosques encantados y vacas voladoras. “Me siento a gusto siendo un outsider”.

Tengo 65 años. Nací en el norte de Inglaterra y vivo en Los Ángeles. Estoy casado por segunda vez desde hace 32 años. Mi hijo, 32 años, vive en Australia, y mi hija, de 18, en Tailandia. Los humoristas debemos estar más allá de la política para poder criticarla. Agnóstico

¿Qué le hizo humorista?

Muchos psicólogos dicen Q que los humoristas nacen del abandono, generalmente el materno. La furia y la frustración del niño abandonado se transforman en risa. Los humoristas somos normalmente personas defectuosas y heridas.

En su caso el abandono, por causa mayor, fue paterno.

Sí, mi padre estaba luchando contra los nazis cuando mi madre, en un intento desesperado por que volviera a casa, lo llamó diciéndole que yo estaba muy enfermo. Volvió haciendo autostop y el camión al que se subió tuvo un accidente. Murió aplastado.

Vaya.

A mi madre le afectó tanto, que se vio incapaz de criarme, y a los 7 años me envió a un internado, donde viví hasta los 19. Un lugar durísimo donde no había amor.

¿Le acompañaban los buenos recuerdos de su madre?

El primer recuerdo que tengo de ella, debía de tener 4 años, es llorando en Navidad.

¿Y de todo eso brotó el humor?

Fue en el internado. El humor me permitió rebelarme contra la realidad, y la risa fue la defensa contra el acoso. Era un internado al estilo Dickens, el dormitorio tenía cien yardas, y allí nos apaleaban con bastones y nos quemaban. Yo tenía mi grupo de supervivencia, nos protegíamos. Lo curioso es que Monty Python era un poco lo mismo.

¿Qué aprendió de esa realidad?

Me dediqué a escapar de ella, aprendí a imaginar, a amar la literatura, me entregué a ella. Eso me llevó a la Universidad de Cambridge, donde estudié Literatura Inglesa.

¿Mejoró la relación con su madre?

Nunca fue buena hasta el final. Murió en mi casa de forma muy victoriana, emotiva, porque me dijo todas esas cosas que había callado: que me quería, que estaba orgullosa de mí… Todo lo bueno que no tuvimos pasó en esos últimos tiempos.

Es triste.

Lo único que nos queda es morir bien, así que no está mal.

¿Cuál es la siguiente escena importante?

Llegar a Cambridge fue como dejar la crisálida y convertirme en mariposa. Vi una obra de teatro que cambió mi vida, Beyond the fringe,protagonizada por actores que ahora son históricos. Me di cuenta de que la comedia era un artefacto interesantísimo que ponía toda la verdad al descubierto, y conocí a los amigos con los que crearíamos Monty Python. Teníamos claro que íbamos a hacer algo que nadie había hecho antes.

¿Qué le ha divertido más en su vida?

La hipocresía: la diferencia que existe entre lo que la gente dice y cómo se comporta. ¿Recuerda la fábula del vestido nuevo del emperador? Me encanta ese poder de señalar que el emperador va desnudo: ese es el poder del cómico y su responsabilidad.

¿Cuál de todas las reacciones que suscitó La vida de Brian le sorprendió más?

Lo más sorprendente es que a muchos cristianos les gustó la película. El mensaje era “no dejéis que las Iglesias os maltraten”, pero no destruíamos la fe. La gente que reaccionó violentamente no la había visto.

¿Cambió su vida estar crucificado?

Estuve tres días colgado, el tiempo que nos costó rodar esa secuencia. Y desde luego es un lugar muy filosófico.

George Harrison se convirtió en su gran amigo.

Gran tipo, hipotecó su casa para financiar la película. Los Monty Phyton le liberábamos de la trampa, la asfixia, de los Beatles.

Luego usted parodió a los Beatles, ¿era necesario desmitificarlos?

Se habían convertido en un mito, en otra religión, así que creé The Rutles.

Usted le ha dado muchas vueltas al tema del sentido de la vida… Es como la búsqueda del grial. Ahora tenemos un conocimiento científico muy amplio sobre lo que es la vida, y lo más interesante es que el universo ha creado la inteligencia para verse desde fuera y comprenderse. ¿Pero qué es lo más curioso?

¿?

Que esa capacidad del universo de verse desde fuera y reconocerse a sí mismo y su propio sentido es innecesaria.

¿Y el sentido en un nivel más doméstico?

Las relaciones y el conocimiento de que me voy a morir y que tengo un tiempo limitado, y que por tanto debo agarrarme a los momentos importantes, mejorarlos y disfrutarlos.

Usted tuvo una depresión muy fuerte.

Sí, creo que las crisis son intrínsecas a los humoristas. Hago terapia desde los últimos 15 años y ahora estoy más cómodo y tranquilo con quién soy y hacia dónde voy, aunque ocasionalmente me embargan periodos de gran tristeza cuando me asaltan los recuerdos del internado.

¿Está triste por el pasado?

Hay ciertos patrones de comportamiento que establecemos en nuestra infancia que regresan con toda su carga emocional.

No sabía que los humoristas fueran carne de diván.

Muchos son maniaco-depresivos; de hecho, los más brillantes han vivido una gran desesperación. Creo que el mejor humor proviene de ese sentimiento de desesperación absoluta. Yo me encontraría en un punto medio.

¿A qué teme?

Al internado.

¿Cuál le gustaría que fuera su epitafio?

“Say no more” (no digas más)

Fuente: La Vanguardia, Barcelona, España

Colaboración de Jhonny Rosales

¿ Qué es la Paz?, por Lila Downs

Sobre Julia Ardón

Escribiendo y publicando desde Costa Rica
Correo: info@juliaardon.com