
Agradezco a Cristian Cambronero, de El Fusil de Chispas, que siempre me mueve a escribir. Ando detrás de él.
Voy al Fusil, leo algo y pongo un comentario y a menudo me quedo con ganas de escribir algo por acá. A veces tengo que lavar los platos, irme a trabajar, tender la cama, pagar cuentas, pero pospongo todo por leer el Fusil….y bueno, a partir de la experiencia, termino dedicando luego dos horas a escribir, buscar fotos, copiar, pegar, editar…y al final aquello se vuelve a quedar sin hacer.
Hoy Cristian publicó en su blog un video de Laura Chinchilla. Se trata de su último spot de campaña. Un video sencillo que medio recoje la vida de Laura y llama a votar por ella para la presidencia de Costa Rica. Para quienes leen de otros países les cuento que andamos bastante ocupados y ocupadas en Costa Rica con esta elección. Al inicio fue la apatía pero como que la cosa ya va calentando. Yo misma fui presa de una desidia terrible. Estuve muy enojada con el candidato con el que compartía más su visión política, sobre todo por sus formas y me costó mucho darle mi apoyo. Al final lo hice y hasta puse bandera en la casa y el carro y ayudaré el día de las elecciones en lo que pueda, pero hoy quiero hablar de esta muchacha. Digo muchacha porque ella es de mi generación, casi de mi edad. Una joven mujer de 50 años. No puedo ver a Laura Chinchilla como “una doña”. Para mi es una muchacha, una muchacha buena gente, una trabajadora, una luchadora. Tengo algún tipo de amistad con uno de sus hermanos y le tengo mucho cariño, igual conozco y admiro mucho a uno de sus sobrinos. Sé que su familia es decente y trabajadora.
El fenómeno de Laura es curioso. Cuando quedó de candidata todo el mundo , incluida yo, pensábamos que de fijo iba a quedar de presidenta. Ahora como que la cosa no parece tan segura. Podría ser, pero no la tiene fácil. Han ocurrido cosas en los últimos días que distorsionan mucho el panorama.
Confieso que a pesar de tener tantas diferencias de criterio y posición con esta mujer , incluso me simpatiza. Eso sí, tengo clarísimo que no quiero votar por ella, no por ella, sino por lo que representa hoy.
Así es la política. No se trata de simpatías personales, sino de proyectos de sociedad. Y es ahí donde uno tiene que poner toda su atención.
Digamos: el empaque ( sin intentar trivializar) del producto es bonito. A mi me gusta de ella su sonrisa y además que su apariencia no es de mujer estirada, sino de mujer de pueblo, latinoamericana, de razgos indígenas, no al estilo europeo de Michelle o de Cristina…sino de verdad…mestiza…con su pelo negro lacio ( casi nuestra Pocahontas o Rigoberta Menchú, también salvando las distancias y hablando del físico nada más ) , su estatura, su talante todo eso… Incluso me encanta que haya sido arriesgada de casarse con un hombre tan mayor, me siento super identificada con ello porque yo también lo hice y nunca me arrepentí…Eso me dice que ella tiene capacidad de amar y es inteligente… también tuvo con él un hijo, como yo. La siento muy parecida a mi en muchos sentidos. Soy solo 3 años menor que ella. Además: el que haya parido su primer hijo a los 37 me encanta. En eso también la siento libre, rompedora. Pero hasta ahí.
Esta vez eso no es suficiente…creo que la primera mujer con posibilidades reales de llegar a la presidencia de Costa Rica no trae por dentro el compromiso con lo que yo siento hay que comprometerse. Ni con el futuro , ni con las mujeres, ni con nuestra generación y poca conciencia de género. Desde el principio de su campaña intentó alejarse de las propuestas feministas. Repitió mucho que no estaba donde estaba por ser mujer sino por ser capaz y todo eso que dicen algunas mujeres cuando alcanzan puestos de poder, ignorando que precisamente han podido llegar allí porque detrás de ellas, a lo largo de la historia hubo bastantes luchadoras por los derechos de las mujeres. Termina siendo así Laura una mujer bastante conservadora y no sólo en términos políticos sino también éticos y morales. Sus posiciones con respecto a los derechos sexuales y reproductivos, a los derechos humanos de gays y lesbianas, sus ideas con respecto a la Iglesia Católica y sus atávicas posiciones de lo que debe ser el matrimonio, la familia y la pareja…pues diay? son muy distintas a las mías. No digo que el candidato que escogí sea muy distinto, pero sí un poquillo. Con él siento que hay más apertura para comenzar a hablar de estos temas y ponerlos en discusión, al interior de su partido hay mucha más gente que piensa diferente y se ha atrevido a proponer cambios. Para allá vamos. A eso apuesto.
Y es que con respecto a lo que es mi país hoy, no me gusta nada. No me gusta nada como va, ensanchando las diferencias entre ricos y pobres, desapareciendo la otrora fuertísima y activa clase media, entregado al poder hegemónico de las transnacionales, destruyendo su mayor riqueza: la natural y descuidando a las personas más humildes. Y eso es lo que ella representa hoy. Más de lo mismo.Eso que llaman neoliberalismo y que para mi se resume en poner por encima de todo la acción de competir versus lo que yo creo: que más bien hay que hacer más esfuerzos para compartir.
A veces cuando la veía en campaña y los debates por televisión pensaba cómo fue tan tonta de hacer caso a quién sabe qué miopes estrategas de campañas que quisieron vestirla de modo masculino, ponerla a hablar como recitado, decirle que dejar a un lado su naturalidad. No sé…creo que en esas cosas hubo grandes equivocaciones. Si gana se olvidará el asunto, pero si pierde sería bueno que alguien reflexionara sobre ello.
A pesar de todo lo anterior, siento que con Laura, quede de presidenta o no, nos vamos a encontrar en el futuro luchando por cosas similares, tengo esa fé…siento que ella va a recapacitar en algún momento de la vida, quizá más mayor, no sé, el mundo cambiará y en algo determinará los rumbos de las personas …Por eso no me atrevo a condenarla, ni mucho menos a satanizarla. La gente cambia y siento que Laura algún día va a cambiar. Quizá me equivoque, pero prefiero ser ilusa que negativa.
Hace tiempo ando diciendo que todavía seguimos mal repartidos, se lo he dicho amigos que hoy la apoyan y apoyan a este gobierno. Creo que en el futuro cercano hay afinidades que se van a fortalecer y diferencias que se van a ahondar. Quisiera pensar que con Laura va a pasar lo primero, eso sí, dependerá en gran medida de lo que ocurra el 7 de febrero. Si pasa por la presidencia le tocará duro y veremos de qué está hecha realmente. Si no lo logra…igualmente veremos cómo lo enfrenta. Cualquiera que sea el escenario tengo muchas ganas de presenciarlo.
Cambio de cassette. Vuelvo al incio: viendo el video que puso Cristian hoy me quedo pensando que ella me cae bien pero creo que se apuntó mal, por eso no puedo yo apuntarme hoy con ella.
Un abrazo le daría encantada, pero no mi voto.
Julia
Aparte: No quiero ni pensar en cosas feas. Que sus partidarios intenten hacer algo feo el domingo. Si ello ocurriese retiro todo lo dicho anteriormente. Me dolería demasiado y estoy segura emprendería una lucha feroz contra las prácticas abusivas. Estaré trabajando como fiscal y estaré muy alerta como sé lo estarán miles y miles de costarricenses en todos los centros de votación del país. Si Laura Chinchilla termina siendo cómplice de manipulaciones y actos ilegales, ahí si que me voy a enojar y el enojo empuja a asumir otro tipo de actitudes. Aclaro.
De más el comentario? No lo creo. Ya hemos tenido experiencias bastante funestas en la última elección de 2006 y en el pasado referendo para la aprobación del TLC con EEUU. Tampoco soy tontica.
¿ Por qué tantas mujeres feministas en Costa Rica no quieren votar por Laura Chinchilla?




cuerpo en el que está encerrada. Estos ejercicios mentales tienen que ser suficientemente interesantes para retener mi atención y ayudarme a superar un picor insufrible en el oído o en los riñones; pero también tienen que ser suficientemente aburridos para servir de preludio y ayuda al sueño. Me ha costado cierto tiempo ver que este proceso era una buena alternativa al insomnio y la incomodidad física, y no es infalible, ni mucho menos. Pero de vez en cuando me asombra, al pensar en ello, con qué facilidad parezco estar soportando, noche tras noche, semana tras semana, mes tras mes, lo que antes era una tortura nocturna casi insoportable. Me despierto exactamente en la misma postura, el mismo estado de ánimo y la misma desesperación suspendida con los que me acosté, lo cual, dadas las circunstancias, puede considerarse un triunfo importante.”




Hemos estado viendo espectáculos de todo tipo en esta campaña electoral.
Algunos no los terminamos de entender y quedamos en la luna. Otros nos duelen, otros nos emocionan.
¿ Por qué será que tal partido o tal candidato o candidata dice lo que dice…hace lo que hace? ¿ Qué hay detrás de lo que vemos? Hipótesis sobran, certezas: pocas.
Al final terminamos suponiéndolo todo.
Suponemos tanto…¿ verdad?
Lo que ha ocurrido en estos últimos meses nos tiene rascándonos la cabeza. Buscando las razones de las sinrazones.
Propongo concentrarnos de nuevo en la necesaria escarbada de corazón para sentir de verdad qué proyecto de país queremos, al margen de personalidades, publicidad, sonrisas, banderas, canciones patrióticas, payasos y demás.
Creo que hemos vuelto a llegar a un punto en que estamos frente a dos proyectos claros de país. Uno se resumen en la palabra COMPETIR con todas las bondades que trae a quien logre ganar o trepar o llegar arriba y todas las desgracias a quien quede rezagado; o COMPARTIR, donde nadie llegará demasiado arriba para que nadie se quede demasiado rezagado. ( Y hablo de relaciones entre países, entre comunidades, entre grupos de personas con algo en común, entre personas individuales, entre la humanidad y los demás seres vivos, entre todos los seres vivos y el planeta…y así…hasta el infinito)
Estaremos decidiendo , con este pequeño pasito, de nuevo, hacia dónde nos dirigimos. ¿ Cuál será nuestro “norte” o por qué no: ” nuestro “sur”? ¿ cómo pasamos por el planeta. O usando y abusando de todo lo que encontramos a nuestro paso o entendiendo que vinimos a aprender a vivir en comunión con todos los demás seres y cosas.
Las montones de propuestas se pueden ir colocando fácilmente en dos grandes sacos, dos filosofías, dos ideologías, dos visiones de mundo y la mayoría de los procesos políticos en Costa Rica, América Latina y el mundo, con sus épicas epopeyas, multitudinarias victorias y tragedias, especificidades, vaivenes, sutilezas , yerros y éxitos, se mueve en medio de esa sencilla dicotomía que tiene que ver mucho con esa elección. Las divisiones entre ambas visiones en muchos casos son borrosas, se trastocan, se mezclan y se confunden, pero al final dependiendo de dónde pongamos la equis habrá un poder al que estaremos alimentando para que se siga sosteniendo pese a su evidente caducidad o ayudando a hacer crecer otro tipo de poder. Así lo veo yo.
¿ Resolveremos todo con este voto? Claro que no. ¿ podremos subir un peldaño de la escalera que nos lleve a un mundo mejor? Claro que sí.
Será cosa de cuatro años? obra de un señor o señora ? claro que no. Es responsabilidad colectiva.
Somos hoy la colectividad costarricense y tenemos el 7 de febrero la capacidad de quedarnos parados en el mismo lugar o comenzar a emprender otro tipo de camino. Esa es la elección que tenemos por delante, más que la elección de una persona como presidente o presidenta.
Nos toca a cada uno, a cada una, de nuevo, en este pequeño e insignificante pedacito del universo, ponernos la mano en el corazón. ¿ Por qué allí? Porque somos cada vez más las personas que sentimos que es solo en el corazón, la casa de las pasiones, la intuición, las emociones y los sentimientos, donde está la verdad y todas las más importantes razones. Hemos vivido por siglos en un mundo dominado por la racionalidad que nos ha llevado a dividirnos entre personas, entre países, entre territorios, entre nosotros y el resto de la naturaleza, y lo que es peor y la causa de todo el dolor y el sufrimiento: entre nuestra cabeza y nuestro corazón, haciéndole siempre caso a lo que nos han enseñado es lo correcto porque otro “más inteligente” que nosotros lo dijo y ya ven dónde hemos venido a parar.
En cambio , si ejercitamos el extraordinario poder para reencontrarnos con nuestra verdadera capacidad de entender , de verdad, muy concientemente..podemos llegar a una conclusión plenamente libre . Puede ser una conclusión a ojos de otros u otras equivocada…¿ pero no es lo mejor ser coherentes con nuestra propia conciencia? Cuando nos equivocamos por hacerle caso el camino es aprendizaje y satisfacción. Cuando nos equivocamos por dejarnos llevar por lo que otros nos dijeron era lo correcto y acudimos en masa sin pensar, o motivados por el miedo que otros nos dijeron había que sentir…qué chasco! Habrá que volver a comenzar. Y hablo de personas, pero también de grupos de personas , de comunidades y de países enteros.
Soy parte de quienes creen que el bien existe, la armonía, el balance, en fin: El Amor y que este tiene en El Miedo su mayor enemigo. También sé que somos muchos y muchas quienes creemos que si no logramos aún de manera colectiva conectarnos con su luz, es porque todavía tenemos mucho que aprender. Muchísimo.
¿ De dónde sale esta reflexión esta mañana? de una emoción muy profunda. La que sentí anoche en el Auditorio de Derecho de la Universidad de Costa Rica mientras veía el extraordinario documental SANTO FRAUDE, que interpreta la manera en que fue aprobado el Tratado de Libre Comercio entre Costa Rica y sus vecinos con Estados Unidos. Escuchando en esta película hablar a tantas personas sencillas de comunidades rurales y pobres contando sus experiencias, por un lado, y escuchando hablar a los representantes del poder institucionalizado, no pude dejar de pensar en lo que pasará el 7 de febrero. Fue inevitable.
Lo que nos movió a tantos y a tantas en aquella campaña preciosa , espontánea y tan desprendida en que entre otras cosas apelábamos tanto al corazón, desde la propuesta inicial y respetuosa que acuñamos precisamente a partir de un grupo de la UCR y que decía : “Mi corazón dice NO…¿ y el tuyo? “. Soy fiel creyente de que nadie tiene derecho a empujar a ningún corazón hacia ningún lugar. Ni para atrás ni para adelante. Mucho menos por un cambio entre nebulosas. Y hablo de nuevo del corazón de una persona, pero también del corazón de una colectividad, eso que algunas personas llaman CONCIENCIA NACIONAL.
Entonces ¿ Vamos a permitir una vez más que sea la maquinaria publicitaria , la promesa demagógica , la seguridad de ser parte de algo establecido y seguro o incluso la recompensa de un billete la que nos determine el rumbo? ¿ Otra vez?
Cada corazón tendrá su respuesta.
El mío ya decidió ¿ y el tuyo?
Julia
Jorge también amaneció escribiendo
Las reflexiones de Dorelia