
La noche del viernes estuvo de fiesta. Un grupo de amigas y amigos le celebraron el cumpleaños. Pasó la noche donde su amiga Mafe en Valle del Sol, allá por Lindora. Pasadas las 10 am pasé por él. Daniel salió a ayudarle con dos queques. Uno que le había hecho Irene y otro que Meli y Katherina le llevaron con la leyenda “Salí a Votar, Charlie”. Ambos riquísimos.
Atrás los acomodamos, y con las banderas nos fuimos a cumplir nuestra agenda.
Primero a la oficina del Registro Civil de Heredia. Allí Carlos Luis tenía que recoger su cédula. Allí el primer susto “venga dentro de 15 días”, le dijo el funcionario. ¿ Cómo?! Ah…déjeme ver, sí aquí está…Uy…qué alivio. De ahí por calles con una mediana participación de la gente en la bulla electoral por Santo Domingo, Tibás, Guadalupe, Calle Blancos y a la Escuela Roosvelt en San Pedro, donde él decía que le tocaba votar. Pues no. Allá no era. Averiguó por teléfono. En Barrio Luján. Allá fuimos y allá votó.
Apenas dos días antes, muy conmovido por el texto que publicó Cristian Cambronero en su blog “El Fusil de Chispas”, Carlos Luis había expresado:
“Hola Cristian, por ahí me has visto, soy el hijo de Julia…
Me emocionó el post, mucho, por el simple hecho de que cuesta encontrar a alguien que con tanta coherencia pueda expresar su punto de vista (y no solo en este caso… tu blog habla por si solo). Y comento por primera vez aquí porque comparto enteramente este punto de vista… Lo comparto por que yo también cumplo el 7 de febrero, y por casualidad o por azares del destino, cumplo mi mayoría de edad este año, o sea, voto por primera vez en mi cumpleaños… En las elecciones más malas de este país.
En la vista de todo, sigo siendo un legítimo carajillo, un mae que di podría no tener experiencia en el asunto. Por dicha crecí en un hogar donde mis papás desde pequeño y no sé como me acostumbraron a ver viejos con corbata por la tele, ondear banderas multicolores, maldecir con inocencia a la oposición de mis papás y admirar con ignorancia al viejillo que usaba los mismos colores que mi bandera ondeante también tenía. Y diay, como era de esperarse salí politiquero amateur con un bajo pero significante historial de dos elecciones y un referendo (en los que estuve consciente de lo que pasaba). Lamentablemente, en las elecciones que por fin yo podría cometer ese infame rayonazo con lapicero sobre mi banderita… me ahueve.
Me ahueve por que es la misma vara. Los mismos viejos, las mismas banderas, los mismos anuncios, las mismas noticias, las mismas propuestas, los mismos chanchullos, las mismas cuestiones y los mismos estancamientos gubernamentales y politiqueros que hacen que me de ganas pues en fin… de votar nulo, por nadie y por nada. y así estuve, hasta hace poquito.
Yo también votaré por Ottón. Y el resto de la papeleta por el Frente Amplio. Y lo hago sin banderitas, por que lo hago en forma de esperanza, en sueño, de que este país no tenga que tocar fondo para saber lo que es ser un mal país. Costa Rica ha sido privilegiada, quizás demasiado, y creo que no merece el castigo de caer en el desastre para saber que algo hay que hacer. Pero reconozco que, aunque concuerdo con el plan de gobierno del PAC (yo lo tengo muy claro, yo no voto por Ottón, yo voto por Ottón y la gente que viene a la par de él), los más importantes partidos políticos de este país son un chiste comparados con los de otros países latinoamericanos, literalmente.
Tal como lo es nuestro hermano gemelo, y cuerdo, Uruguay, donde sí es posible darle las computadoras a los chiquitos… y repito, gemelo, por que somos muy parecidos… somos más que un repechaje (que de paso perdimos…). Y no comparo para glorificar a otros, comparo para dejar claro que aunque aún somos uno de los mejores países donde vivir en este continente, en un abrir y cerrar de ojos… nosllevaputa.
Así que desde el punto de vista de un votante cumpleañero, yo veo la cosa ahuevada pero con esperanza. Y juro que no soy el único. Mi generación, la que va arriba y la que viene atrás estoy seguro lo ven de la misma manera. Lo ven con agueve por que venimos educados a ser rebeldes, a no hacerle caso a los tatas, a hacer temblar las bases del verticalismo que se impone sobre muchas cosas de nuestra sociedad. Y tomando en cuenta esto, le subo la balanza a la esperanza. Por que creo en la gente de este país, gente capaz, gente inteligente, gente buena, gente honesta, gente humanista, gente abierta, gente pura vida. Hay mucha gente en este país, que si se junta, nada los detiene.
Este blog Cristian, es un ejemplo.
Gracias…
Carlos”
Mis respetos para este hermoso hijo que parí hace apenas 18 años, cuando yo tenía 29 y su papá 49. Un hijo concebido con amor, criado con amor y entregado con amor al mundo.
Te amo, Charlie, profundamente.
Tu mamá



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