En este blog Hernán Jiménez nos regala un estupendo artículo en relación al desenlace del 7 de febrero pasado que titula “Un perdedor berrinchoso” Vale la pena leernos, pues describe muy bien ese vacío existencial del cual muchos participamos escuchando los “imposibles” resultados. En uno de los comentarios Héctor Ferlini (también de obligatoria lectura para quienes estamos dispuestos a asomarnos a la verdadera realidad de ese proceso electoral) reproduce la conversación que tuvo al día siguiente -el lunes 8 - con un taxista. Ambos artículos me movieron fibras del corazón y de la cabeza, tratando de encontrar respuesta a ¿por qué semejante paliza? ¿qué hicimos mal?. ¿en qué nos equivocamos? Dándole vueltas y vueltas a estas preguntas se me ocurrió escribir el siguiente comentario que quiero compartir también a través de este medio.
¿Será que también nosotros caímos en la trampa del juego que todos juegan y nos metimos a la cancha equivocada?. Me refiero a la creencia de que la construcción de la sociedad justa, inclusiva, solidaria y equitatativa a la que aspiramos se logra accediendo al poder “oficial”. Escuchando al taxista de Héctor , no hay duda de que lo que el pueblo espera del gobierno es un “proveedor”. Y… bueno; tienen derecho. Y talvez esto sea lo único que interesa a la mayoría de los votantes, quienes son los que deciden. El gobierno de turno será un buen o mal proveedor. Pero aun en el caso de que lo haga bien ¿será eso suficiente para la sociedad con que soñamos? ¿Qué estamos dejando realmente de lado? Y aquí me cayó la peseta.
Es sabido que la salud y la armonía desde la más diminuta célula hasta el universo entero, está regido por el equilibrio de dos energías complementarias: el YIN y el YANG. En relación al tema que nos ocupa, la salud de una sociedad también depende del equilibrio del poder. Y, nosotros-as herederos-as de una mentalidad mecanicista nos hemos olvidado por completo de que además del poder YANG (el formal, el oficial), existe un poder latente el YIN (el poder informal, el poder ciudadano).
Hasta el momento todas nuestras baterías han estado orientadas a acceder al poder YANG. Pero allí las reglas están marcadas desde hace tiempo. Para colocarnos en ese bando, además de tener gran cantidad de dinero, tendríamos que renegar de muchos de nuestros valores y principios. Adquirir compromisos deshonestos. Tendríamos que renunciar a nuestra inocencia ciudadana y aprender las mañas y trampas para formar parte de ese cártel.
Los anarquistas hace rato están en eso, pero desgraciadamente su postura es meramente nihilista, no son propositivos. ¿Qué tendríamos entonces que hacer? FORTALECER EL PODER YIN..
El poder YIN es ese que se manifestó a través de los Comités Patrióticos, el que está dando la lucha en Sardinal, en Crucitas, en Corcovado, en el Barva, en las comunidades costeras, en la carretera a Caldera… El poder que logró expulsar a la empresa petrolera y declarar inconstitucional el Proyecto para reformar la ley de las Marinas…
Es un poder sin caciques ni coroneles. Es un poder natural y espontáneo pero que también puede ser organizado y direccionado y no solo en las luchas contra los grandes intereses económicos. Un poder ciudadano fuerte y decidido es capaz de muchísimas conquistas morales y sociales .
Si no queremos seguir frustrándonos cada cuatro años dejemos de aspirar a formar parte del poder oficial (el padre) Y dediquémonos desde ahora a construir ese poder ciudadano (la madre) capaz de evitar la entrega total de nuestra nación, reconquistar la dignidad nacional y sanar el alma del ser costarricense.
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