COSTA RICA:

Algo grave está transformando la opinión pública del planeta. Usted abre la página en internet de yahoo.com— por poner un ejemplo entre muchos— y se encuentra que la aparición de Paris Hilton con sus perritos en una tienda de Beverly Hills tiene la misma importancia en titulares (o aún más) que la última tragedia humanitaria en Darfur que ha costado la muerte de 4.000 personas más, solo en el último año. Lo serio del caso es que esa página de yahoo.com va directo a la retina de 1.500 millones de personas en los seis continentes. Y esto crea una ideología y una visión del mundo.
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Para los niños y los adolescentes que lo lean (para las futuras generaciones, que son las que van definir la ética y la política del planeta en los próximos 10 o 20 años), una avalancha de información como esa significa que la misma importancia tienen los calzones de Paris Hilton o Brittney Spears que la violación de derechos humanos en China o en el Tibet, o la decisiva elección en Afganistán de esta semana pasada. No tengo nada contra la farándula y sus oropeles, ni menos contra sus hermosas divas (todo lo contrario, soy un libre-pensador, y creo que todo debe ser informado y todo debe de ser transparente en este mundo). Sin embargo, creo que debe haber jerarquías, auto-impuestas por nosotros mismos, los que hacemos comunicación colectiva. Hay mucho de embrutecimiento colectivo en todo este proceso de mal-información, de des-información, que, a fin de cuentas, es deformación de nosotros mismos. Deformación de nuestro concepto de civilización.- Últimamente creo, al igual que Ortega y Gasset, que Malraux, que el propio Camus, que el periodismo debe ser un ejercicio de transparencia y libertad, pero también de docencia social..- De docencia, libre y plural. Sobre lo que es importante y vital. Y sobre lo que es pasatiempo.
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Al momento de escribir esta columna me encuentro en San Salvador, y tomo una taza de café frente al periódico de hoy. La fotografía más importante de la portada de la Prensa Grafica, uno de los principales diarios de ese país —fotografía que cubre casi la mitad de la portada— es la del último encuentro entre el Barcelona y el Inter de Italia. (No tengo nada contra ello, mis amigos saben que soy un fanático irredimible del fútbol). Sin embargo, todos los días es lo mismo. Las cosas más importantes pasan desapercibidas para nuestra prensa centroamericana (el proceso de deshielo en los polos; el calentamiento global; las 30.000 personas que se nos mueren de hambre todos los días en el mundo, etc.) y las mentes de nuestros pueblos se llenan con historias de futbolistas, modelitos de la farándula centroamericana e internacional, fruslería, héroes o heroínas de quinta categoría. Algo funciona mal en nuestra civilización cuando la mayoría de nuestras gentes conoce con detalle las hazañas de un tal Cristiano Ronaldo y desconoce quién fue Nelson Mandela, y por qué pasó tantos años en una cárcel de Suráfrica.Lo

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Sobre Julia Ardón

Escribiendo y publicando desde Costa Rica
Correo: info@juliaardon.com