ana_pizarro

Hoy, 19 de julio en Managua el sol brilla más que siempre en un
hermoso cielo azul, igual que aquel de hace 30 años, cuando triunfó la
Revolución Popular Sandinista. Para quienes vinimos de tan lejos a
vivir en esta Revolución y nos quedamos -ojalá que para siempre-, este
es un día especialmente intenso, lleno de recuerdos, emociones y
también de dolor, por las ausentes, por los ausentes y por lo que no
pudo ser.

Tuve la inmensa oportunidad de participar personalmente en este
proceso desde 1981; pero desde antes pude conocer profundamente sobre
la insurrección final cuando en la Cárcel de Villa Devoto, desde el
pabellón que lograba tener periódicos, enviábamos las noticias a las
compañeras de los pisos que no los tenían. Mi tarea eran “las
internacionales”, que escribíamos en papel de cigarrillos haciendo un
paquetito que luego “subía” por los tubos de desagüe hacia los pisos
superiores, así cada día. Pocos días antes del triunfo de la
Revolución, en junio de 1979, salí en libertad ya sintiéndome parte de
ella.

Han pasado 28 años desde que llegué, mi hermana Norma vino 14 años
después; Pedro, mi hijo que ya tiene 14 años, ayer, cuando puse la
bandera roja y negra frente a la casa entendió que seguimos luchando
para que esa bandera no siga siendo privatizada.

Estamos viviendo días en que toda la gente recuerda “su historia” en
la revolución, acá estuvimos muchas mujeres argentinas, Marta Alanís,
Stella Calloni, Marcela Cappi y sus hijos, su hija Laura, Estela
Falicof y muchas otras que aportaron desde el corazón, algunas están
todavía como Estela Heredia, Maria Rosa Renzi y su hija María Eva y
muchas más.

Por mi parte, habiendo vivido intensamente cada día, me quedan muchas
energías para seguir manteniendo vivo el compromiso de tantas mujeres
y hombres que brindaron su vida, trabajaron sin descanso y soñaron en
“otra” Revolución; que nunca aceptarían el presente, donde desde el
poder se abandonaron los ideales para dar paso a la intolerancia, la
persecución política, la censura de prensa, el clientelismo, la
corrupción y los afanes continuistas que no pueden más que presagiar
violencia, en un pueblo que ya tuvo demasiada.

Mientras tanto, las saludo con el corazón,

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Sobre Julia Ardón

Escribiendo y publicando desde Costa Rica
Correo: info@juliaardon.com