( autora desconocida)![]()
Parecían estar en el último escalón de lo que se anunciaba como un acuerdo. Habían llegado hasta allí después de largas tratativas. No importaban las tazas, el lavarropas o el televisor. El parecía dispuesto a ceder todo eso, y más, con la sola condición que ella acertara explicarse. Tenía que responderle, rápido y sin titubear, para qué quería lo que quería. Parecía simple. La llave que abría el candado. Entusiasmada iba a empezar a contarle sus planes cuando vió una vez más esa sonrisa sarcástica mientras ella hablaba. Entendió todo de repente, incluso entendió algo que parecía imposible de entender para cualquier mortal que los conociera. Porqué se estaba separando.
Pensó en tantas mujeres, en las conquistas sociales más importantes de las últimas décadas, y finalmente le pareció que había un derecho que no estaba enunciado, y que quizá era el único que resultaba efectivamente subversivo, que abría a una soberanía que dibujaría sin dudas un nuevo mapa en el orden mundial: el derecho a dejar de dar explicaciones.
10 comentarios
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Es un derecho innegable par todo ser humano y aún más para las mujeres que muchas veces ven todos sus derechos pisoteados impunemente por sus parejas afectivas.
Siempre he dicho que el machismo es una gran maldición y debemos luchar en todos los campos contra esa fatal herencia.
Saludos -
Visto así parece innegable, pero yo me pregunto ¿Será esto siempre recomendable? ¿No es la comunicación… es decir, la explicación mutua, algo deseable en las relaciones humanas como medio de conocimiento del otro y de acercamiento?
Además, por experiencia sé que muchas veces son precisamente las mujeres las que piden explicaciones de su pareja. ¿Es eso machismo interiorizado en la fémina? Francamente no lo creo. Y si ellas exigen justas explicaciones ¿por qué tendríamos los hombres que renunciar a pedirlas en ciertos casos? (no ver aquí un afán de venganza o aplicación de algún tipo de sanción… es más bien una forma de mantener un equilibrio)
Yo diría que, en regla general, es más conveniente cuidarse de los que nunca dan explicaciones, porque a menudo lo que demuestran con ello es el grosor de la coraza de su propio ego.
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Con gente como vos, Eugenio, claro que se podría, pero a veces mejor irse callada…porque no hay caso…a veces el silencio evita el conflicto…porque se hablan idiomas distintos, no hay comunicación y es un desgaste. Es mi experiencia…y lo traslado a cosas incluso a otros niveles, no solo de pareja.
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Sí, hay una etapa en la que tal vez no hay ya más necesidad o caso de dar explicaciones… cuando sobreviene una ruptura por ejemplo… el momento previo a irse, cuando uno piensa que todo está dicho y que es inútil persistir. No creo que el silencio evite necesariamente el conflico, pero sí le quita buena parte de ese combustible tan inflamable que suele propulsarlo. El silencio en ocasiones es lo más sabio, estoy de acuerdo. Y es cierto que esto aplica a las relaciones humanas en general.
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Miro el presente y me desanima lo que veo. Pero cuando miro hacia el pasado, comprendo que no ha sido inútil el esfuerzo.
Miremos todas juntas hacia el futuro; las respuestas nos esperan.Un abrazo
ElsaPD: Date una vuelta para celebrar el tercer aniversario de MujeresNet! PD2: Ojalá puedas actualizar mi enlace.
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Es verdad, es un derecho, no lo había visto así, es más que una opción, es un derecho, ser como se es, así y porque sí, porque se tiene el derecho. Saludos Julia y gracias por esos rayitos de luz
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Sucede que el objetivo más común de una explicación tiene que ver, no con una necesidad de comunicación, sino más bien con una solicitud vedada (o explícita) de aprobación…una solicitud de permiso para pensar, o sentir o actuar de determinada manera…Y es justamente allí dónde está el problema… Por qué debemos las mujeres(los seres humanos) pedir permiso para ser? para expresarnos a través de la palabra o la acción sin que sea necesario justificarnos?
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Ah, la sonrisa sarcastica, detras de la cual se oculta la debilidad del que juega a ser superior, sin serlo.
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Muy válidos y ciertos todos los comentarios. De veras que la realidad tiene tantas caras! Sobre el uso sabio del silencio, se me viene a la mente una película coreana sencilla y maravillosa: la historia de un niño “contaminado” por la ciudad que pasa un tiempo donde su abuela en el campo. Ella prácticamente no dice una sola palabra en toda la película, y en ese silencio le ayuda a él a reencontrarse, y en ese mismo silencio se forja el vínculo entre ambos. Lamentablemente no me acuerdo del nombre…
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pero te acordaste de lo escencial. Así es el arte bueno. Te marcó, te conmovió y te dejó algo valiosísimo.
Lástimas, para nosotros, que no seás el nombre, pero dichosa vos.



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