COSTA RICA:

solidaridadDespués del terremoto de México del 19 de setiembre de 1985, el periodista y escritor Carlos Monsiváis remató una crónica interpretativa de la siguiente manera:

“… en respuesta ante las víctimas, la ciudad de México conoció una toma de poderes, de las más nobles de su historia, que trascendió con mucho los límites de la mera solidaridad, la conversión de un pueblo en gobierno y del desorden oficial en orden civil. Democracia puede ser, también, la importancia súbita de cada persona”.

¿Qué tal si tomamos prestada esa idea para describir la reacción de la gente costarricense -del poder civil tico –luego del terremoto del Poás del 8 de enero del 2009?

A pesar de un par de calzoncillos rotos que uno pudo encontrase en las bolsas de ropa que mandó la gente para las personas damnificadas, el desprendimiento de Costa Rica ante una emergencia nacional levanta mucho de nacionalismo y algo de ese espíritu, a veces indefinible, que nos une en torno a una idea de País.

Que el pueblo se convierta en gobierno ante un terremoto es motivo para reconocer los sentimientos de nobleza que aún mueven a buena parte de tiquicia.

Que el desorden oficial se convierta en orden civil es motivo para comprender que este país tiene fibras que se amarran con las carencias materiales y espirituales de la gente que realmente sufre en situaciones como ésta.

Esa “toma de poder de la gente” de la que habla Monsiváis también se dio en las velas familiares de las personas fallecidas por los terraplenes y las cabezas de agua, en los negocios de las y los empresarios que apechugaron para no despedir ni un solo empleado y hasta en los supermercados donde la marca “El Ángel”, propiedad de una agroindustria severamente dañada, voló rápidamente de los anaqueles casi como gesto de dulzura, propiedad de esa democracia súbita de los consumidores.

Tomado de su blog

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2 comentarios

  1. Sol Fernández Val dijo el Febrero 6, 2009 | Permalink

    UBICATEX!

    Al gabinete de Arias, presidentes ejecutivos, diputados de la fracción y demás posiciones de mando: ¡Nos están lanzando de un avión sin paracaídas!

    Apostaron afuera (TLC, otros tratados comerciales) y descuidaron lo interno.

    Definitivamente lo hicieron mal. ¿ Inconciencia colectiva? No lo se, pero la naturaleza pasa factura por muchas razones y una de ellas, es causa y efecto.

    La lista de atropellos a la madre natura es cada vez mayor. Impresiona las violaciones a leyes que fueron hechas para protección como respetar la Zona Marítimo Terrestre, no construir edificios altos en la costa, no talar montañas, no permitir megaproyectos en las cuencas de los ríos, no destruir manglares, ni humedales, respetar las zonas protegidas, no cambiar usos del suelo, etc.

    No se ha resuelto lo del terremoto de Poás y nuevamente la zona Atlántica

    es vilmente azotada, sin haberse recuperado aún de las inundaciones pasadas.

    Las características incoherencias de Oscar Arias, declarar de interés nacional Crucitas, masacrando una zona rica en especies arbóreas en peligro de extinción, además de su fauna. Dos días después apoyó al “Encuentro Mundial por los bosques Chico Mendes” para crear conciencia de salvar los bosques… Esto suena a esquizofrenia. ¿Cómo puede una encuesta decir que el presidente lo está haciendo bien, que lo apoya una inmensa mayoría, sino es que responde a quien la paga?

    La Comisión Nacional de Emergencia no estaba preparada para hacerle frente

    a un desastre mayor. Un casual incendio en las bodegas, ayuda que llega a

    albergues pero no a las familias que están en las casas, rechazar ayuda, son algunas situaciones que nos hacen pensar, ¿qué pasaría si hubiera un evento

    telúrico en el Valle Central? Siempre hay quienes manosean las donaciones del pueblo, que respondió junto con empresas, en forma solidaria. No faltan los oportunistas que entregaban ayuda politiqueando. Cito la declaración de Arias a CNN: “por dicha que el terremoto ocurrió en una zona de poca importancia”.

    Apenas empiezan los desastres naturales. Este tema no fue considerado por los mil cerebros, ni el agotado Capitán. El calentamiento global es un hecho. Los genios que nos gobiernan no lo toman en serio.

    ¿Quien va a venir un país que no tiene carreteras en buen estado, que es vulnerable a terremotos, deslizamientos, inundaciones en época de crisis mundial? Los megaproyectos turísticos que destruyeron la naturaleza no serán

    de provecho para nadie. El doble discurso de Arias se va a desenmascarar tarde o temprano.

    Al haber apuntado con extras a las nefastas alianzas comerciales, perderemos demasiado. Imperarán las demandas de las protegidas empresas extranjeras. Curiosamente los préstamos millonarios gastados en “asesorías”que pagaremos todos los ciudadanos, abusos como la cena Cerutti, construcciones erradas como el estadio chino, contraponen la lógica de Zúñiga cuando se le sugiere bajar temporalmente el impuesto de ventas para que el precio final no sea tan alto, pues dice que puede salir peor el remedio que la enfermedad. La flexibilidad laboral que golpeará a los trabajadores para que los empresarios no pierdan sus ganancias, es uno de los robos más descarados a la justicia social. Recordemos que no gobiernan para el pueblo sino para la élite

    de los grandes empresas.

    ¿Vientos, sismos, inundaciones, erupciones, podrán mover las dormidas conciencias?

  2. Luis Araya Cisneros dijo el Febrero 6, 2009 | Permalink

    La verdadera solidaridad
    El 8 de febrero se cumple un mes del terremoto en la Cinchona, Vara Blanca y lugares circunvecinos, esta catástrofe produjo cerca de 2200 damnificados, los cuales hoy día se estima que 600 se fueron de la zona a buscar trabajo a otras fincas, 700 fueron reubicados o se reubicaron en familiares en espera que el gobierno diera una solución aunque temporal pero rápida. Los restantes 900 aún permanecen en los improvisados albergues, incluso en tiendas de campaña.
    Los que conocen la zona sabrán que es lugar frío y a veces de llovizna permanente, pensemos ahora como son las condiciones, con una semana de este frente frío.
    Hemos oído que no se ha administrado bien lo que se refiere a donaciones de alimentos y ropa, que no se fue lo rápido que la situación lo ameritaba por parte de la Comisión de Emergencias, que hasta familias pobres de Guararí se han ido para esos albergues buscando una mejor situación de la ya miserable que viven todos los días, y lo peor, el sistema clientelista del Partido Liberación Nacional cambiando víveres de los damnificados por votos distritales, es clara evidencia del descontrol existente.
    Pues bien, en este desastre, me refiero al natural, se ha dado solidaridad por parte de los costarricenses de todas formas y como nunca. Incluso del exterior han llegado donaciones en efectivo, según la prensa por 400 millones de colones. Cuanto dinero se habrá recaudado por todo?. El gobierno formó una comisión para administrarlo y a la vez se hizo un fideicomiso, será este un mecanismo para privatizar esas donaciones? Ya en sendas resoluciones de la Procuraduría y la Contraloría se ha dicho que las donaciones son fondos públicos, entonces porque no exigimos cuentas claras de hasta el último centavo recaudado, porque no se hacen públicos los estados financieros de esos dineros, porque no nos dicen en que se están gastando o en que se planea hacer el primer desembolso. Es ahí donde debemos ayudar ahora a los damnificados, organizarlos enseñarles sus derechos acompañarlos en sus reclamos. A nombre de su desgracia se están recogiendo los dineros, tienen todo el derecho que por medio de representantes integrar la comisión que el gobierno formó con solo personeros de las cámaras patronales .
    Con lo que se calcula que se ha recaudado, no debió haber un solo damnificado en albergues este 8 de febrero.
    En esto si debemos trabajar, que se exijan cuentas de los fondos dados para ellos, que la solidaridad se haga realidad y no esté en una comisión que nadie sabe que hace. Recordemos que con otros fenómenos naturales de hace uno, dos o tres años no se supo mucho que paso con los donativos, casi todos los damnificados volvieron a reconstruir sus casas con sus propios pocos recursos en el mismo lugar que los terremotos, las inundaciones o huracanes los sorprendieron.

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Sobre Julia Ardón

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