
COSTA RICA:
Nuestra sociedad ha sufrido en términos reales, más por la pérdida de eficiencia de nuestras autoridades, que por otras causas.
El que ha permitido como gobernante, que se construya, en áreas no adecuadas para asentamientos humanos, simplemente, para no preocuparse por ofrecer una solución real a nuestro problema habitacional, es quién propicia lo que se derive de su omisión.
Peca no solo por negligencia y engaño al prometer una solución al problema, lo hace al generar, en quienes buscan cualquier sitio para construir su habitación, la seguridad de haber logrado su objetivo anhelado.
No siempre los inconvenientes técnicos, son percibidos por la población como tales, y es ahí donde el papel fiscalizador y ejecutivo del estado es ineludible. Sino, para que profesionales en las instituciones públicas, quienes hace mucho, no hacen ninguna acción, si no hay denuncia, es decir aunque lo vea, no me toca a mí buscarle solución o mejor aún prevenir el desastre.
Ahora después del impacto del terremoto de Cinchona del pasado 8 de enero, se hace más evidente esa miopía institucional, esa falta de previsión y responsabilidad profesional.
Pero nuestras autoridades, no solo pecan en la prevención, sino que ahora en la búsqueda de alternativas, para solucionar el problema, una vez más, se logra palpar la falta de sensibilidad y capacidad ejecutoria.
La solución a los problemas de un país, al que se le acusa de ingobernable, viene de una visión integral, de un análisis sin compadrazgos ni clientelismo, de cual ha sido el perfil que se le ha dado a nuestras instituciones públicas, y sobre todo a las responsables del sector social.
El objetivo del gobernante, no puede ser, el cumplir sus promesas de campaña política, sobre todo, si son hechas sin conocer los alcances de las mismas. Es dar un golpe de timón y a partir de un diagnóstico real de nuestra situación, que se establece si es necesario, nuevos objetivos, se generan políticas adecuadas y sobre todo se ataca administrativa y operacionalmente la acción institucional.
La solución a los problemas ciudadanos no puede estimarse en función de los beneficios que esperen, los que financian las campañas políticas o la perspectiva, desde una oficina con aire acondicionado, alfombras, “coffee breaks”, Internet de banda ancha, vitrales alusivos o almuerzos en restaurantes de lujo.
Seriedad, compromiso, lealtad, moral, cumplimiento, honestidad y vocación son solo algunos de los más importantes valores, con los que debe vestirse quien ostenta la función pública.
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