Por justicia, por capacidad y por la urgencia del cambio

Y no pude parar de llorar cuando Barack Obama fue declarado  Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, por su capacidad innegable, por justicia histórica y por la necesidad de un cambio urgente.

Fue capaz de llenar de esperanza un país lleno de desesperanza.  Fue capaz de llenar los corazones de millones y millones de personas que fuera de los Estados Unidos apostábamos  que el cambio estaba con él.   Fue capaz de de salir de atrás y llegar adelante, al lugar que le correspondía, sin el beneplácito de los círculos tradicionales del poder.  Fue capaz de utilizar la campaña para promover un cambio del que cada ciudadano y ciudadana norteamericana es responsable.  Fue capaz de ganarle a la historia y de consolidar el sueño de siglos de lucha de la población negra de este continente.

Un líder negro con un carisma como Obama  despertó las pasiones y las emociones de mucha gente que se había desencantado de la política, y no jugó nunca a la política tradicional de la descalificación personal o del populismo para convencer y lograr la gesta histórica que el mundo entero ha sido testigo hoy.

Rompió el techo de vidrio.  Recobró la humanidad que había sido robada a tantos negros y negras que han aportado la vida por su propia libertad y por el desarrollo de los Estados Unidos y de todos los países de esta parte del mundo.

Vimos como millones de  estadounidenses rompieron el mito y dejaron la ignorancia de calificar a las personas por su color de piel y por el racismo histórico que tanto dolor, muerte y exclusión ha dejado por doquier.  Personas blancas, latinas, negras, chinas, indígenas celebraban a viva voz que se habría una nueva historia que pretende que  la destrucción, la guerra  y el dominio unilateral queden atrás.

Vimos y lloramos con jóvenes y ancianos que apostaron en esta elección al cambio urgente  y necesario para los Estados Unidos y el resto del mundo.  La diplomacia, el comercio justo, el uso racional de la energía, la salud pública, los salarios decentes, los impuestos para las corporaciones que caracterizaron el discurso de Obama superaron un pasado de miedo e inmovilización que sufrimos todos en las elecciones norteamericanas pasadas.

Se abre una etapa en que descartaremos del todo la estrategia del chantaje del más fuerte sobre el más débil como arma.  Seremos parte de esta nueva  etapa también en nuestro país y en nuestra Latinoamérica donde construyamos y armemos  sueños conjuntamente reconociendo las diferencias.  Derrocaremos la imposición de la fuerza y del miedo para que hagamos lo que beneficia a unos pocos y lastime a la mayoría.

Somos una generación que tiene en su mano la llave del cambio.   Un cambio que ha sido añorado y trabajado por muchos, para que cada persona tenga el derecho de vivir una vida decente.  Un cambio que le da el lugar real a la gente que es la verdadera actora de las transformaciones.  Un cambio que entiende la economía como una herramienta para el bienestar común y no simplemente como la posibilidad de que unos pocos lucren sobre las espaldas de los otros.    Un cambio, que le da el verdadero lugar al Estado como garante de derechos y como el responsable de distribuir la riqueza,  y  que le da al mercado el  lugar  para un intercambio justo.

La elección de Barack Obama como Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica abrió la puerta a un sueño de igualdad y a un sueño de democracia, donde el voto tuvo sentido de cambio y las personas asumieron el desafío de cambiar cambiando.

Celebro de corazón que Obama sea Presidente.  Celebro por los millones de afrodescendientes que aún están al margen de la ciudadanía.   Celebro porque el pueblo norteamericano le permitió al mundo una llave para la esperanza y para el cambio.

Asumo sin miedo, porque la historia lo exige, el compromiso de tomar mi parte de la tarea,  porque se necesitarán de muchos Obamas  hombres y mujeres que se arriesguen a tomar la energía centenaria para cambiar definitivamente la injusticia.

Es tiempo para celebrar.  Como mujer afrodescendiente líder de un maravilloso país como Costa Rica que también reclama el cambio entiendo que hoy estamos iniciando una nueva etapa.

Saludo al Presidente Obama y lo que él representa para el mundo de hoy.

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4 comentarios

  1. cristian dijo el Noviembre 5, 2008 | Permalink

    Epsy no solo puede “tomar parte en la tarea”, puede -claramente- liderarla.
    Epsy Campbell debe ser la candidata de Acción Ciudadana para las elecciones de 2010.

  2. Dinia dijo el Noviembre 6, 2008 | Permalink

    Concuerdo con Cristian, queremos ver a Epsy también liderando Costa Rica: candidata presidencial. Otro sueño que yo personalmente he esperado 4 años!

  3. Jose dijo el Noviembre 7, 2008 | Permalink

    Epsy es la Obama tica.
    Vamos!
    Sí podemos!

  4. Julia dijo el Noviembre 7, 2008 | Permalink

    Ojalá ella se convenciera de eso. Creo que debe comenzar porque ella misma se lo crea. Cuando una persona entiende su papel en la historia no hay fuerza que la pueda parar y se convierte en representante de una idea poderosa y colectiva.
    Eso es lo que siento pasó en EEUU y más allá con Obama.
    Obama se ha convertido en un nuevo tipo de líder acorde con los nuevos tiempos.
    Ahora hablaba con un amigo y coincidíamos en eso: El 4 de noviembre el planeta entero vive un cambio de vibración…pero ese cambio no se sostendrá de manera mágica, depende de todos y todas que se sostenga. Cada uno de nosotros tiene que hacer lo propio, y lo primero es convencernos de nuestro propio poder.

    Julia escribió de último en su blog…Ticobama, por Alberto González

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Sobre Julia Ardón

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