Costa Rica:

Mientras la euforia mundial por el triunfo del demócrata y hoy presidente electo de los EE.UU Barack Obama aún inunda las calles y los medios de comunicación, llega el momento de echar cada quien para su saco de la experiencia de la campaña electoral de ese país que acaba de finalizar.

¿Qué le dio el gane al senador afroamericano de Illinois? Sin ganas de usurpar el campo de los analistas políticos, quienes encima ganan dinero con eso, no es difícil ver lo que Obama trajo a la mesa de una sociedad necesitada como nunca de creer en sí misma: Orígenes humildes, haber vivido la pobreza y los vaivenes de una familia “disfuncional”, las consecuencias del black tax a través de la vida, y muy sobre todo, carisma, autenticidad y  proyección de fe en sí mismo y sus ideas, de esas cualidades que no se pueden comprar en una tienda ni ser creadas por un equipo “asesor de imagen”, de esos tan socorridos por nuestros políticos.

Obama se presentó como the real deal. Como uno más de nosotros, y con los pies bien puestos sobre la tierra. Sin más promesas que la de “arreglar el despelote por casa primero y lo demás después”, y sin embargo con un irresistible sentido de empoderamiento y charm que hace que todos, propios y extraños, queramos decir a coro Yes We Can, y creer que otra realidad es posible si trabajamos en ella.

Y eso, poder decir que sí se puede, con convicción y sin cinismo, es justo lo que nos hace falta en Costa Rica.

En contraste con la algarabía y buena vibra del país del norte, el nuestro ha sido avasallado por la apatía, la inseguridad, la violación de la “inocencia” y la decepción del engaño. Nuestra clase política es una manada de impresentables corruptos y ladrones de apellido, saco y corbata repartiéndose el país por turnos como en un juego de mesa, y que en cuestión de poco más de dos décadas se han robado algo más que dinero; Donde subsistimos más por inercia que por alguna señal de progreso visible.

Intentar o siquiera pensar en alguna solución se siente como echar agua en un canasto. Y así, el capitán designado del barco un día a medio camino del viaje simplemente se obstinó y soltó las manos del timón, dejando la nave al garete y vaivén de las olas y el mar. Y donde hoy, abandonados a nuestra suerte, sobrevivimos más que vivimos.

No es de extrañar entonces que entre la juventud del país en vez de entusiasmo por la política, más bien reina el abstencionismo y el desinterés.

Y lo que es peor, de cara a las elecciones de febrero del 2010 no hay ni un sólo candidato/a que al menos remotamente nos transmita esa sensación de confianza, de poder, de agarrar al toro por los cuernos, de Yes You Can, de que otro país sí es posible, como lo hace Obama. ¿Dónde está nuestro Barack? ¿Estamos condenados sin remedio a conformarnos con más de lo mismo?

Nosotros también necesitamos volver a creer.

De su blog: POR ESCRITO

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Un comentario

  1. Felix Barboza Retana dijo el Enero 15, 2010 | Permalink

    Crónica de un golpe de estado
    Félix Barboza Retana
    felixbarboza@hotmail.com
    13 de enero del 2010.

    Un golpista recorrió en el 2005 y 2006 los parajes de nuestro país pidiendo el voto de los costarricenses. Su nombre: ‘Óscar Arias Sánchez (conocido por algunos como el Dr. Ego Aria). En su ambicioso objetivo de ser de nuevo presidente, quebrantó el orden constitucional para obtener la reelección. En palabras simples orquestó, en diversos capítulos, un golpe de estado. Si! Un golpe de estado a la tica, sin necesidad de sangre y bayonetas, pero con engaños, presiones, y por demás, con el apoyo de sectores retrógrados y oscuros del poder político y económico del país, amantes sublimes del TLC (Traidor Letal Corrupto) y potenciales ganadores al aprobarse el tratado.

    Primer Capítulo: El primer capítulo del golpe fue su convencimiento interno de que él debía ser presidente por segunda vez no importando lo que se debía hacer para conseguirlo. Se sentía elegido. El “nobel de la paz” usó ese premio como un derecho de corso para volver al poder. Por ahí de se dice que aspira a la ONU o la OEA.

    Segundo Capítulo: El segundo capítulo fue la decisión de los sacrosantos magistrados (nada neutrales por cierto) de la Sala Cuarta de “interpretar” la Constitución y darle el beneplácito al Sr. Arias. Se supone que ellos son guardianes de la Constitución Política, pero su decisión fue una ofensa e irrespeto a la misma.

    Tercer Capítulo: La aceptación del Partido Liberación Nacional de que el Sr. Arias Sánchez fuera su candidato presidencial. ¡Vaya actuación la de dicho partido! El PLN nace contra el fraude y por la purificación del proceso electoral. A más de 50 años de su historia, hoy este partido golpea la institucionalidad, y traiciona los esfuerzos de combatientes del 48 en la búsqueda de un mejor mañana. El partido que construyó la Segunda República es el mismo que la quebranta.

    Cuarto Capítulo: La Asamblea Legislativa, el primer poder de la República, como un todo, no hizo nada para frenar semejante fraude electoral, semejante quebrantamiento del orden constitucional. Pocos dentro de dicho poder levantaron voces para oponerse a tan sutil golpe de estado. Vergüenza debe darles a muchos de los diputados que son su silencio y complicidad permitieron que un “Novel”, ahora metido a soldado asaltara la legalidad del país y se pasara (ya saben por donde) al primer poder.

    Quinto Capítulo: El Tribunal Supremo de Elecciones, garante de la pureza electoral no se manifestó contra ese irrespeto al orden constitucional. Aceptando la inscripción del candidato golpista avaló, por ende, el golpe.

    Sexto Capítulo: Ese candidato se hizo acompañar de un Casas y una Chinchilla. Los tres, llenos de títulos, doctorados. ¿Para qué tantos honores y saberes si al final son golpistas, tan bajos con uno de esos tiranos latinoamericanos producidos en West Point? En la campana electoral del 2009-2010 la Chinchilla se nos presenta como candidata del PLN y de los hermanos Arias. Parece como una prolongación del golpe de estado.

    Séptimo Capítulo: ¿Hasta qué grado los demás partidos políticos fueron parte del problema? La participación de los mismos en las elecciones del 2006 avaló el golpe, pues aceptaron que un candidato golpista estuviera en la contienda. De partidos como el PUSC y el Libertario no extraña, apoyaron el TLC y son parte de los grupos de poder y corrupción del país. ¿Pero y los otros partidos y demás políticos? Solamente el expresidente Luis Alberto Monge fue claro al denunciar al Sr. Arias Sánchez como un quebrantador de la constitucionalidad, habló claramente de un golpe de estado.

    Octavo Capítulo: ¿Qué dijeron los medios de comunicación? La mayoría no denunciaron el golpe o le dieron poca importancia. Directa o indirectamente fueron partícipes del golpe de estado, ya sea con el silencio o la filtración y manipulación de noticias.

    Noveno Capítulo: Este capítulo se escribió el 5 de febrero. El pueblo tiene el poder por un minuto cuando ejerza el voto. El fraude no se comete en la urna, pero si en la campaña, en los engaños, en la publicidad de candidatos como si fueran marcas de cigarrillos o computadoras. Un voto por Arias fue un voto por el golpe de estado, un voto por el fraude y por el rompimiento del orden constitucional. Votar por el candidato golpista significó patear la historia de nuestro país, patear la Constitución Política; fue una bofetada a quienes murieron en el 48 y a aquellos liberacionistas de corazón, honestos y humildes. El voto a los Arias fue condonar un proceso electoral amañado, fraudulento, pues desde que los santos magistrados aceptaron la reelección de Arias Sánchez se lesionó la Constitución Política y burlaron la Asamblea Legislativa y el pueblo costarricense.

    Sirvan estas rústicas líneas para el que las quiera leer, que un abrumado acumulador de doctorados, ahora metido a soldadito, se apropió del poder y acribilló nuestra dignidad.

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Sobre Julia Ardón

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