¿En qué momento nació su vocación por el periodismo digital… y si el ejercicio de esa nueva profesión mermó, en alguna medida, el amor a la Psicología y a la enseñanza de la martiana ciencia del espíritu?
Cuando llegué al periodismo digital no fue por él en si mismo sino por mi deseo de colaborar con la causa feminista. De esta manera, comencé colaborando en Les Penélopes , un sitio francés periodístico con perspectiva de género, que en aquel momento, hace 4 años atrás, tenía varias secciones en español. Allí empecé haciendo breves y llegué a escribir una reseña sobre Habana-Babilonia, el libro que sobre el comercio sexual escribiese Amir Valle.
Más adelante fundaría mi propia “publicación” digital, mi bloga la que como yo es negra y feminista. Escribir, diseñar y producir Negra cubana tenía que ser se convirtió entonces en nuevo estímulo, creo que a partir de aquí es que surgió mi interés por el periodismo, o más bien por aventurarme a escribir en un medio mucho más formal como puede ser el portal Cubaliteraria, publicación electrónica cubana, la única dedicada por entero al libro y la literatura y sitio oficial del Instituto Cubano del Libro. Mi directora actual, Diana Fernández, confió en mi capacidad de aprendizaje, de manera de que en febrero de este año me estrené en el equipo de prensa de mi editorial durante la XVII Feria del libro de La Habana, anteriormente trabajaba como editora, ahora mismo alterno los dos oficios.
Mi entrada a esta labor ni siquiera coincidió temporalmente con mi salida de la psicología, porque tengo que aclarar que ahora mismo me vinculo solo por dos vías con la profesión que estudié, primero soy profesora de la Universalización de la enseñanza superior, la reconocida municipalización, y segundo como miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Cubana de Psicología donde llevo la página web de nuestra asociación (una bloga también).
Regresando a mi entrada al mundo del periodismo digital y a la salida de la psicología como profesión, podría ser contradictorio, pero mi salida fue totalmente consciente y como decía anteriormente nada tuvo que ver con la labor que desempeño ahora y menos con razones intrínsecas a mi anterior desempeño como psicologa. Yo con anterioridad era neurocientífica, de manera de que la psicología que realizaba también estaba en los límites de la profesión pues requería de conocimientos de otros saberes como pueden ser la neurofisiología, la estadística y la psicofisiología.
De manera que mi amor por la “ciencia del espíritu” nunca ha estado relacionado con el estereotipo que tenemos sobre esta profesión, más bien viene por la posibilidad de que, independientemente del lugar que me encuentre, pueda asirme a los principios básicos de ella y a los valores éticos que me crease durante su estudio y los 6 o 7 años que trabaje como psicóloga. De igual modo, la posibilidad de orientar a las nuevas generaciones de profesionales de la psicología me sitúa en un papel privilegiado y hoy es lo que de alguna manera opera más en relación a mi identidad como psicóloga, pues sin llegar a “psicologizar” mi labor hecho garra a múltiples conocimientos de ella para de incidir en mi alumnado.
Desde los puntos de vista profesional, humano y espiritual, ¿qué ganó y qué perdió con el “salto” de psicóloga a periodista?
Permítanme otra aclaración, en estos momentos me es difícil reconocerme como periodista, al menos dentro de su definición conservadora la que aun es válida y se enfrenta cada día al “periodismo ciudadano”, que es lo que yo vengo haciendo sobre todo en mi bitácora. Este periodismo ciudadano, estimulado entre otras cuestiones por la necesidad de intentar soluciones alternativas ante los fuertes monopolios de la comunicación, concibe que los hechos y eventos pueden ser eficientemente reportados, escritos, re-velados por quienes participan en ellos, este principio es lo que hace que personas sin formación académica como comunicadores y/o periodistas se inicien en esta labor casi de manera intuitiva, pero que llevan adelante sobre todo por la voluntad de tratar temas soslayados frecuentemente de la prensa tradicional. Este ha sido mi caso, por tanto a pesar de que formalmente trabaje para un medio de comunicación, mi identidad aun no fragüe. De este modo, prefiero recurrir al término “bloguera” en lugar de “periodista”, a lo sumo “comunicadora”, porque en cierto sentido también me descompromete con la formalidad esperada para un profesional del periodismo.
Sobre las ganancias y pérdidas a partir del salto; yo aún no los he concientizado como tal; entre otras cuestiones porque me es difícil deshacerme de ciertas habilidades y actitudes propiciadas por la psicología. Además, simbólicamente continuo trabajando con la psique humana solo que desde otro posicionamiento.
No obstante, la labor que ahora hago me ha puesto de frente a la posibilidad de ser menos “científica”, elemento este que me encanta. Recuerdo que dentro de la formación como psicóloga una de los requerimientos (y aspiraciones) es la mencionada “objetividad” de la información, del dato obtenido. Por suerte, dentro varias teorías de la comunicación social se reconoce la condición subjetiva y la intencionalidad extrema de los mensajes de manera de que si, efectivamente me place mucho la posibilidad de ser más flexible, de interesarme por aquello que aunque no tenga validez estadística, por ser un evento humano, vale la pena ser relatado, descrito o contado.
De los géneros periodísticos en los que ha incursionado hasta ahora, ¿cuáles son los que más atraen su atención e interés y por qué?
La crónica, pues me permite abordar temas de actualidad, mi bitácora está llena de artículos de este tipo. Sin embargo, para mi trabajo formal hago más bien notas sobre las diferentes actividades que se planifican y que tienen como objetivo central la promoción del libro y la literatura. Así que Negra cubana tenía que ser, me permite recurrir una y otra vez a este género, de hecho hay una temática que me encanta en particular y es devolver en forma de crónica lo que sucede en los eventos académicos o taller en los que participo, a la cual siempre anexos mis consideraciones, sentimientos y valoraciones.
De acuerdo con su criterio, ¿es posible estructurar la labor periodística con base en las leyes, categorías y principios sobre los cuales se sustenta la Psicología como ciencia que estudia la vida psíquica y espiritual del ser humano?
Si, claro, desde los principios éticos hasta las formas de obtener la información tienen en su base conocimientos psicológicos, de hecho en la carrera de psicología se estudian varias asignaturas que tributan al quehacer periodístico.
Cuando hablo de la ética, es en clara alusión a nuestra responsabilidad sobre al información que será consumida por el publico, la que sin dejar de ser intencionada y subjetiva (como explique más arriba), tiene que partir del respeto de las personas receptoras y considerar que cada una de ellas vivenciara de manera particular, es decir de manera mediatizada, la información proporcionada. Estos mismos valores me hacen celosa de guardar la confidencialidad de los datos suministrados, velar por ofrecer una imagen digna de los seres humanos y en última instancia contribuir al conocimiento o a la reflexión sobre ciertas realidades, que quizás no sean numéricamente importante, pero si humanamente posibles.
En virtud de lo anterior, hay algo que intento no hacer: tomar fotos en la calle a la gente que pasa sin previo consentimiento. Para mi es muy importante pues hago fotorreportajes (olvidé mencionarlo en la pregunta anterior) para mi bitácora y en ocasiones pierdo reveladoras instantáneas porque cuando lo pensé ya pasó el evento que quería registrar, o porque si se que me acerco a mi sujeto de fotografía la conducta que me interesa se extinguirá, por lo tanto de tomar la foto, esta sería un simulacro de. Mi conflicto en esta área es análogo a: ¿cómo se ve una flor más bella en la planta que le dio vida o en las manos de alguien? Sin embargo, me encanta sacar fotos, es algo que siempre amé, pero ahora que tengo mi bloga y que trabajo como periodista para Cubaliteraria, me divierto aun más, porque la gente disfruta las imágenes que logro.
Si pudieras escoger a tus maestros de periodismo, ¿cuáles seleccionarías como paradigmas éticos y por qué?
Francamente no se si maestr@s pero si hay periodistas que prefiero y en quienes confió sobre manera, sobre todo por las temáticas que trabajan, las cuales concentran parte de los debates más álgidos de la sociedad cubana actual. Por otra parte, varias feministas comunicadoras, han dejado huella en mi, cubanas y extranjeras. Para ellas todo mi respeto, en especial para Mirta Rodríguez Calderón, Lidia Cacho e Isabel Moya, cada una ha trabajado con la mayor ética y responsabilidad posible. Simplemente, yo me declaro en deuda con estas mujeres.
¿Algún consejo o recomendación a los jóvenes que se inician en una u otra profesión?
Mas bien una sugerencia, estudiar mucho, que como dice una de las personas más inteligentes que he conocido (el Dr. Mitchell Valdés Sosa) “cada día que aprendo algo nuevo me doy cuenta de todo lo que no sé”.
Fuente: el blog de Sandra Alvarez
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