Hay un tema en el que pienso mucho. La amistad. Los vaivenes, los límites, los estira-encojes, los plazos, los tiempos, las pausas, las distancias, los camotes. Es curiosa la amistad. Pasa de todo y nada pasa a veces.
Hay gente a la que nunca ves que está fija fija en tu corazón . Nunca sale. Pase lo que pase sigue ahí dándote calorcito , acompañándote. Otra gente que hace bulla en tus días todo el tiempo y no cala , no cala. Cero intimidad y conexión. Puro desencuentro. Gente que termina aburriendo.
Hay gente con la que sentís que hablás en mandarín y te contestan en lengua servocroata. Cero posibilidades de comunicación.
Luego otra, hay otra gente…que es feliz a tu lado cuando estás mal. Tu desgracia le alimenta la necesidad de sentirse útil e importante. Se ofrece a consolarte, te entrega el hombro, es solidaria, te ayuda…pero en cuanto te sentís mejor comienza la guerra. Y es que no soporta verte bien. Eso le refleja lo que es incapaz de lograr por sí misma, sin el alimento de tu pobreza. Esas son las amistades que les llamo “amistades vampiras”. Si estás depre, derrotada, cansada, hecha mierda…son tus amigas, tus amigos, se solazan en tu desgracia, te llaman compungidas, te preguntan todos los detalles… eso les da poder, fuerza, se pueden entonces sentir mejores que vos…pero en cuanto la rueda de la vida te lleva hacia la parte de arriba, y sos toda sonrisas y esperanza y entusiasmo, algo en vos no les cuadra, les ofende y comienzas las guerritas y el sabotaje. Si tenés suerte, desaparecen.
Cuando te va bien, la “amistad vampírica” se expresa en choteos, chinitas, e incluso agresiones. No puede sentirte bien, tiene que agüevarte por alguna razón. Ese tipo de amistad tiene vetillas de envidia, de celos, de algún dolor por dentro con el que no podés lidiar y la verdad chupa mucho, drena, cansa…y si te descuidás te ofende , te agrede y te manifiesta cosas raras que ya no son amistad y entran a ser otra cosa perversilla que no hace bien. Ah…”pero en las malas estuvo con vos” Sí….¿ pero eso le da derecho?!
Me ha pasado eso a veces.
Una vez alguien me decía: No es cierto eso de que un amigo o amiga se conoce cuando estás de malas. Un verdadero amigo o amiga es quien puede alegrarse de tu felicidad y vive tus triunfos y alegrías de corazón. Un verdadero amigo o amiga es alguien con quien podés reír y celebra con vos tu bienestar. Quien te cree si le decís “estoy bien” y sabe que cuando le sonreís la sonrisa es sincera. En el fondo hay mucho de mezquindad y falta de generosidad. Pero a veces no es ni conciente. La gente que es así ni se da cuenta que es así y más bien anda buscando personas heridas para sentirse poderosa. Las necesita. Son su razón de vivir porque les ayudan a sobrellevar su propio miedo, debilidad, guarever…pero que bueno es detectarlo para alejarse, cuidarse…buscar otros aleros más relax.
Eso le dije a un amigo que fui a ver al hospital cuando me dijo “No voy a olvidar que me has ayudado en estos duros momentos. Acá se ha puesto a prueba quién es quién” ( cosas así) Yo le dije: No. Corazón. Lo lindo sería poder celebrar juntos! Eso sí sería amistad. Alegrarme con vos de tu recuperación.
No sé si yo misma he sido vampiresca alguna vez. Espero que no. Pero al menos siento que lo voy teniendo claro y comienzo a entender que es importante darse cuenta de estas cosas, para , como me dijo una vez una amiga ( Lupe) acercarse a quien te da, y alejarte corriendo de quien te chupa.
La amistad no chupa. Alimenta. No quita: da. De lo contrario es algo utilitario, cualquier cosa, pero no es amistad.
No sé por qué estoy pensando en esto ahora. Quizá porque es sábado por la noche y decidí quedarme en casa con mi mejor amiga: yo misma. Juntas hemos comido rico, hemos puesto unos adornillos de navidad en la casa…nos hemos probado unas blusillas nuevas, me ha ayudado a lavar ropa, hemos colocado unas matitas…la hemos pasado bien. Ahora voy con ella a ver tele. Después se acostará conmigo a leer en la cama una entrevista buenísima que estamos leyendo de Al Pacino…y en algún momento cuando nos entre sueño, pondremos los anteojos en la mesita de noche, apagaremos la luz…y nos enroscaremos entre las sábanas.
Qué rico!




¿QUÉ HACER AHORA?