
…pero hay que trabajar en ello. Tampoco nada es lineal, es la ley del desarrollo en espiral manifestando su fueza dialéctica….va, se devuelve, vuelve, se enreda en sus mecates, se desenreda, avanza, se detiene, se seca las lágrimas, reflexiona, sonríe, recuerda con serenidad, grita, tiene miedo, ve un abismo y luego vuela…de todo pasa en cuatro años.
Todo, todo pasa.
Te sigo queriendo Víc.
Te lo ganaste con tanta ternura, tanta pasión, tanta solidaridad, tanto estímulo y compañía. Sé que me amás todavía. Más que nunca. También me lo gané.
Nos lo ganamos con tanta herida cuidada, sanada a dúo. Tanto abrazo. Tanto gesto. Tanta palabra. Nos lo ganamos todos los días durante casi quince años. Lo trabajamos, desinteresadamente, superando obstáculos de todo tipo, enfrentando miedos, conociéndonos, respetándonos. Supimos darnos. Te merecí. Me mereciste. Nos merecimos una al otro, uno a la otra. Nuestro abrazo se prolongó todo lo que pudo. Nos dijo que el amor es posible. Por ello sigo creyendo en él y a menudo descubro sus señales.
Hoy descolgué nuestra foto de enfrente de la compu. También tu retrato. Nos vamos yendo de la vida que vivimos juntos. Carlos viene y me abraza por detrás y sus manos me traen las tuyas. Es un revoltijo de emociones. Son solo cuatro años.
Todavía estás, a pesar de la muerte y de las guerras, te lo juro por todo lo que amo y todo lo que espero.



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