
¿ Por qué dedico tanto tiempo a esto de los blogs. ¿ Por qué escribo tanto? ¿ Recuerdo tanto? ¿ Por qué? Por qué no me dedico sencillamene a resolver las cosas del día a día y me dejo de este asunto que no me produce ingresos, me ocupa tanto tiempo…¿ Por qué una lo hace? Me encantaría saber qué dicen quienes hacen lo mismo que yo con tanta asiduidad. ¿ Por qué no me cuentan?
Por necesidad vital. Esa debe ser la respuesta en mi caso personal.
No soy lo que se dice escritora formal, tal vez más bien escribidora, como el sobrino de la tía de la novela de don Mario que se llamaba igual a mi ; pero la diferencia es que no tengo idea qué destino tendrán mis palabras ( y al rato no me importa tanto, no sé, no me he puesto a pensar seriamente en eso)
Cuento cosas, cuento mi vida, recuerdo cosas, a mi manera, maquillo a veces la realidad con el perfume de mis deseos, saco con pinzas lo que me parece bonito, ignoro lo feo, trato de rescatar ” al querube”, a ratos solo hablo de lo que me conviene y con ello armo la trama de esta bitácora, que no es eso , tampoco diario, sino un híbrido personal-periodístico-comunal en desorden que tiene más que ver con una revista que con otra cosa, pero no lo es tampoco eso en sentido estricto. A mi se me parece más a una pizarra mural.
Mucha gente se asoma acá. Hay ya visitas asiduas, gente que comenta por aquí, gente que
me comenta en privado, gente que en la calle me comenta cosas que escribí. Amigos y amigas aunque sea solo por el ratito que leen. Encuentros. Es curioso. Pongo acá mucho de mi vida privada, me expongo, me desnudo, extiendo mi piel al sol de la curiosidad ajena…
¿ Pero, por qué lo hago? ¿ exhibicionismo? Algo de eso hay. Es un grito que quiere decir: Yo soy, Yo estoy, Yo siento, Yo pienso, Yo pertenezco, Yo amo, Yo me emociono, YO, YO, mírenme…, no quiero ser invisible, no quiero se sepultada por la modorra de lo cotidiano, por la rutina del anonimato, quiero SER y SER Vista así como yo soy capaz de ver a los demás.
Algo hay de vanidad no resuelta, bastante. Pura inseguridad ansiosa de ser reconocida más allá de la apariencia de señora cuarentona, de carnes y canas abundantes, sonrisa fácil y opinión para todo.
Es raro. Reconociendo eso me reconozco en otros y otras artistas. Porque yo misma intento ser artista, a mi manera, y no hay gremio del que me sienta más parte que de ese…que la verdad, no es mi gremio, como tampoco el de los comunicadores y comunicadoras, ni el de la gente de empresas, ni ninguno. Porque la verdad, escencialmente soy muy solitaria.
Me pregunto por qué hago esto y no estoy muy segura. Insisto en recordar. Ayer mismo subí otra de las cartas del hospital a ese diario antiguo de nuestro dolor del año 2002. No sé si mi intención es tratar de curarme pasando las páginas, o si lo que quiero es que nadie se olvide de la humanidad de ese hombre hermoso con el que viví tantos años, el padre de mi hijo…conocido por algunas de sus obras por mucha gente, pero poco por su escencia maravillosa, más allá de su faceta de “empresario exitoso” , “artista inquieto” o “fiestero y conversador insigne”.
No sé por que lo hago.
Pero siento necesidad de hacerlo.
Sin este blog ni los otros, no sé cómo encauzaría toda esta energía que me invade de manera tan desordenada, todo lo que me nace, e incluso tanto amor que sé tengo para dar y que no sé dónde ni en quién ni cómo colocar, porque no he aprendido a tomarlo para adentro, bebérmelo, nutrirme de ello, y de manera inmadura e inconciente sigo necesitando del amor y aceptación que viene de afuera, de otros, de otras…no lo sé.
Pura Vanidad. Pura Inmadurez. Pura necesidad creativa. Impudicia desvergonzada.
Pura, Invevitable, Vida.
¿ diay?
Pura vida.
La foto me la tomó un fotógrafo que nunca me pudo ver. Pero lo bueno que tiene es que retrata una cosa que a menudo me pasa también: esa necesidad de moverme, de irme a lo verde, de caminar, de oler y tocar la tierra, de mojarme en el mar o la lluvia, de dejar la casa y la compu, de salir…y de abrazar a alguien también con fuerza de verdad natural ( animal). Es Monteverde y fue marzo, otra luna llena, que este año, de manera poderosísima, me hirió, me atacó, me marcó, me tocó, y aquí me tiene: distintísima. Eso sí: sé que todo es para bien.



¿QUÉ HACER AHORA?