Hoy mi deber era, sumarme a la plaza…alzar la bandera…
Recuerdo esa canción y la siento tanto. Me recuerda tanto…tanto, tanto…tanto deber, deber ser, y culpa de no hacer lo que se tenía que hacer. En vez de eso: mis hermanas Inti y Lucía y yo, junto a mi hermano Camilo intentado ganar tiempo al tiempo para que la situación no empeore. ¿ Cómo va a empeorar si estoy tocando fondo?
Faltaba la flagelación humana y casi , casi se dio y de modo patético.
No pude vender la casa. El paso que sigue es ir a organizar la salida entregándosela al banco. De eso se trata una hipoteca ¿ No? Si no pudiste pagar, entregás la propiedad. Es simple. Pues en esas estoy y eso me ha ocurrido…no es la causa de todos mis males pero los ha detonado al cuadrado. Claro…parece simple.
No lo niego: lo es. Sobre todo cuando se logra entender y de ahí : Articular.
Eso fue lo más importante que vino a hacer Camilo hoy a mi casa mientras mis hermanas reaccionan de maneras distintas: una se asusta, otra se abruma y yo más asustada y abrumada que las dos y encima triste y escuchando las descarnadas por sensatas propuestas de Camilo: “Ya tenés comprador para tu casa: es el Banco Nacional y hay que negociar con él”
El asunto me ha sacado de balance un poco. Bastante, a decir verdad. Pero es así. Al pan pan y al vino vino. Viene un trecho de vericuetos legales, reuniones, trámites y lo mejor de todo: soluciones, a ver si al final del túnel se ve algo de luz.
El saldo, pasando pese a todo por los pantanos de la culpa, el miedo y la negación, viene a ser positivo. Se anuncia claro.
Otra etapa se aproxima.
Un día a la vez.
Para quienes viven cerca: la semana entrante haré venta de garage. Necesito andar liviana de equipaje. Lo del desahucio en el post anterior no era una premonición, sino una anunciación. No pude. Lo intenté, pero no pude.
Y es que una casa no es la casa: es sus memorias y lo que colocaste en ella. Ahora es una ganga. La estoy vendiendo baratísima pero no hay tiempo que perder. Lástima.
En menos de un mes tengo que estar pensando dónde me voy a ir a re-comenzar, de cero, y con poquísimo respaldo financiero, pero algo haré.
Lo que me ha costado es asimilarlo de sopetón. Pero ahi voy.
Por dicha el resto de las cosas anda bien. Nadie es imprescindible.
Tags: Mi Vida, Reflexiones



¿QUÉ HACER AHORA?