Mucho se ha hablado, mucho se habla y mucho se seguirá hablando del famoso TLC.
Con el paso de los días varios debates se hacen en distintos blogs; recordemos que los noticieros en CR solo dan noticias de chismes y sangre, aparte que el 99% de los periodistas son malos o no los dejan hacer buenos reportajes. En los blogs hemos notado que muchos proTLC siguen con el prejuicio de que los que estamos en contra somos todos unos antiyanquis, retrógrados, comunistas, anti-globalización, comechiquitos, etc. Pues bien, pa’aclarar solo este asuntico, me doy acá la libertad de contar un poco de cosas mías. Sé que los antiTLC también tenemos prejuicios de los otros pero eso no me toca a mí aclararlo, se los dejo a quien quiera escribirlos.
Yo no soy anti-yanqui: me gusta la Serie Mundial de Béisbol (de hecho la veía desde güila con mi amigo Juan Carlos); he visto muchas series cómicas (como Friends, Seindfeld o Married with Children) y de drama (CSI de todas las ciudades, X-Files, muchas de abogados, etc) y las que veía de carajillo (Los Magníficos, El Auto Fantástico, El Lobo del Aire, etc). También me gusta alguna música de ese país, REM, Nirvana, Aerosmith, etc, etc. ¿Cúantas cintas no habré visto en vida corta, incipiente y jovensísima vida? Y muchas muy buenas… Antes usaba mucha ropa de segunda proveniente de ese país también. En fin, muchas varas que consume uno que tienen que ver con ese país y que lo vinculan a uno, y sí, aunque hay varas que la vuelan, como por ejemplo la guerra en Irak, o las caballadas del presidente que tienen, o a veces el que ellos son “America” y esas cuestiones lo hacen a uno decir que los gringos son medio jaibos, que he dicho eso no lo niego. Pero también le di clases de español a muchos e hice buenas amistades con gente tuanis (¿too nice?) de Oregon, California y Texas.
Si por retrógrado se entiende la persona que está en contra del comercio y a favor de encerrarse como país, pues ese calificativo no me cabe a mí. Yo estoy a favor del comercio, de hecho como consumidor me gusta comprar muchas cosas importadas. Después de todo si uno bretea y de acuerdo a la capacidad de compra de cada quien, se paga impuestos que se supone que debe beneficiar a todos, pues se usarían para financiar instituciones públicas, y pienso que los controles financieros empiezan a ser mejores y no es tan fácil choricear en el gobierno luego de muchos escándalos que han habido. Si no puedo comprar algo importado pues me la juego con algo criollo. El comercio es bueno. Desde el momento que uno toca una compu ya no puede estar contra el comercio. Eso sí, el comercio justo es mejor como tantas veces lo ha mencionado Mi Reina.
No soy comunista, creo que la empresa privada debe existir; es una herramienta fundamental en la sociedad como fuente de empleo, diversificación de productos, dinamización de la economía, etc, etc. Yo trabajo en una empresa privada y me gusta porque se preocupa por ayudar en proyectos sociales, así que es una mezcla entre lucro y colaboración o impulso a quienes no están tan bien. Ese tipo de empresa privada es genial. Creo entonces en la propiedad privada, muchos queremos nuestro casita, nuestras cosas personales y ¿por qué no? uno que otro lujo y pa’eso uno la pulsea.
La globalización es un hecho y para no aceptarla habrá que irse al rincón más recóndito de un bosque virgen y establecerse allí. Estamos en un mundo interconectado y cada vez más cerca de los demás. Es posible comerciar con cualquiera e intercambiar bienes e información en cualquier parte del mundo. De como integrarse a la globalización depende si ella ha sido buena para uno o no. Lo ideal obviamente es aprovecharse de la globalización y tratar de que no salga uno jodido de eso.
Bueno, lo de comechiquitos era solo otra payasada más que puse antes. El punto es que con todos esos prejuicios aclarados pues llego al punto de esto. No llega uno a ser lo que dicen solo por estar en contra del TLC. Si asumo esa posición es porque creo que no es lo mejor y punto. Es una decisión que tomé como tantas toma uno en la vida, y el asumir el deseo de que no se apruebe el TLC no me hace ni mejor ni peor que nadie. Solo un ciudadano que quiere expresar lo que piensa es lo mejor para el país según su opinión.
Expresémonos todos con el SI o el NO pero de forma respetuosa. Y si Juan o Pedro o Ana no piensan como yo, no por eso deben dejar de ser nuestros amigos, después de todo seguiremos viviendo en el mismo país.
Los dejo con la birra que más me gusta, la Toña, cerveza importada de Nicaragua y que sólo tomo en Los Chiles porque no he encontrado en otra parte. La Imperial la elijo cuando estoy en otro lugar, y no me importa que sea del ultrahiper monopolio todopoderoso de Florida Ice and Farm. La foto fue tomada con una cámara Canon IXUS 60, hecha en Japón, comprada y traída desde Holanda, vía Miami, y que mis jefes extranjeros me la dan para hacer mi trabajo de proyectos sociales en nombre de la empresa privada para la que laboro.
Dicho lo anterior manifiesto de nuevo un NO al TLC y así votaré si Dios me da vida el próximo 23 de setiembre.
DECIR SI, DECIR NO
Hemos llegado a un punto de nuestra historia que sería ínfimo si lo consideramos desde una perspectiva mucho más global, pero es un punto que en el cara a cara nos mueve a pensar, a decidir.
Al fin y al cabo la vida diaria esta compuesta de decisiones que tomamos en su mayoría después de pensar aunque sea un milisegundo, así por ejemplo decidimos que tomar al desayuno, si jugo de naranja, té o el café, decidimos que ropa vestimos en el día, decidimos como y con quien relacionarnos.
Muchos han escrito en otros lugares que quienes pensamos en votar por el NO nos oponemos al progreso, al desarrollo, a ell@s y a tod@s les invito a leer una paginas de un libro de Salvador Giner, Teoría Sociológica Clásica, Editorial Ariel, pp.26-28; me parece clarísimo donde el autor expresa que el progreso (o desarrollo) debe tener al menos tres dimensiones, la material, la social, la moral. Escribo esto porque entre esos que piensan que me opongo al desarrollo hay un “prejuicio” o “precognición” al decir de Durkheim, cual es que el progreso se refiere solo a la esfera material; no me opongo a que el desarrollo involucre y de hecho los hace, a la esfera material, pero para que sea humano y humanizador deben unírsele las otras dos dimensiones: la social porque nadie puede decir que vive totalmente aislado pues al estar frente a una computadora escribiendo mails ya nos pone en relación aunque sea con un “tú” virtual, porque toda persona es un ser relacional, y la moral por cuanto nuestras acciones, por pequeñas e intimas que sean, todas tienen y conllevan una valoración sea de nuestra parte o de la de los demás.
No me opongo al progreso ni al desarrollo pero cuando leo sobre el TLC pienso… es ese el progreso o desarrollo que quiero para mi país, la “suiza centroamericana”?
No niego que el crecimiento económico sea necesario, pero no lo es todo, este “instrumento” como han llamado much@s al TLC, es un instrumento de progreso material, ¿y lo mora
l y lo social? Será que don Mercado lo va a asignar? Más de 20 años de confianza ciega en el mercado, con el neoliberalismo, sugieren lo contrario…
No me opongo al libre comercio pues es una dinámica de nuestro mundo actual, pero si me opongo a este libre comercio que se plasma en un TLC donde las desigualdad de las condiciones nos dejan en desventaja, es como dice un amigo “entrar a la mejenga sabiendo que vas perdiendo 4 a 0 y te expulsan a los defensas”.
Me opongo a este libre comercio que no ve a las personas, ve mercancías incluso donde hay personas, me opongo a libre comercio sin dimensiones éticas o morales, me opongo a toda estrategia que profundice las brechas entre ricos y pobres y no me opongo por una razón meramente “ideológica”, me opongo porque la ética cristiana que predico día tras día, y que trato de vivir siempre me urge a pensar en el pobre, el huérfano y la viuda, en el desposeído… porque de los que son como ellos es el Reino, me opongo porque creo que los valores del Reino se pueden hacer “topía” si nos tomamos en serio que todos somos hermanos, me opongo porque si callo sería cómplice y no quisiera escuchar al final de mis días “lo que dejasteis de hacer a uno de estos mis pequeños hermanos a Mí me lo hicisteis” (Mt 25).
Escribo estas notas mientras escucho el CD de Enya comprado en Vértigo, si en Multiplaza, desde una computadora que también compré aquí en Costa Rica, pero que a todas luces es importada, con aranceles y todo, pero la pude tener, me tomo un jugo Sunfruit y pienso…”¿podré satanizar al libre comercio?” y la respuesta es NO, porque NO lo hace la Doctrina Social de la Iglesia, pero si puedo llamar la atención que este libre comercio tiene una intención particular que mueve a todo el sistema capitalista la acumulación de capital, lo malo no es eso, es en manos de quien se acumula y se queda… un TLC que no fue pensado para esas personas (Más de un millón) que viven en Costa Rica en condiciones de pobreza, es un TLC que sólo puede traer progreso para pocos, poquísimos, y pensar que la creencia y el ideal de progreso nacieron con la Ilustración, la misma que impulsaba la libertad, la igualdad y la fraternidad…
Por eso y si Dios me da el regalo de la vida, el 23 de setiembre diré NO porque creo y vivo para que este país sea diferente….
Presbítero David Eduardo Solano Chaves ( también estudiantes de sociología)
dsolanoch@hotmail.com




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