“Corderos son los hermanos
que luchan por los demás,
ellos lo hacen en Tú Nombre,
Cordero, danos la paz” (Misa Tica)
Tengo en mis manos una sencilla y hermosa publicación que el Padre Ronal Vargas hizo de los cantos de “La Misa Tica de Cantares”. La diseñó él mismo (letras y dibujos) en ocasión de que nuestro grupo musical visitara su comunidad en Las Palmas de Cañas,Guanacaste. Fue hace algunos años.
Para quien no lo sabe “La Misa Tica de Cantares” tiene melodías que se afirman en la música tradicional costarricense y sus textos poético-musicales subrayan la opción preferencial por los pobres, por decir lo menos. Fue escrita por el sacerdote Rafael Zamora y por Dionisio Cabal, quien esto escribe. CANTARES ha cantado la Misa Tica en oficios celebrados por distinguidos obispos como Monseñor Coto, Monseñor San Casimiro, Monseñor Troyo, Monseñor Trejos y Monseñor Barquero, con destacados curas como el padre Armando Alfaro y naturalmente por gran cantidad de jóvenes sacerdotes.
En la ciudad de Washington, USA, la hicimos en la Catedral de Nuestra Señora de Las Américas con la doctora Ana Gabriela Ross acompañándonos con apasionado fervor. Y cuento lo anterior para que nadie se vaya a imaginar que La Misa Tica es un panfleto ni religioso ni político.
Gracias al talento del padre Rafael Zamora y a la crítica oportuna de notables de nuestra iglesia como el padre Munguía, La Misa Tica cumple con todos los requisitos hermenéuticos.
Por las privilegiadas experiencias que nos ha dado el cantar “La Misa Tica” el grupo CANTARES puede dar fe de como la aplastante mayoría de nuestros sacerdotes se entregan apasionadamente a su labor, en cada lugar del país, comprometidos a fondo con su vocación y su deber. Cada misa en la que hemos participado nos hace evocar sensaciones inefables. Pero aquella ocasión con el padre Ronal resultó, además, inolvidable por su diáfana manera de dirigirse a unpueblo que lo distinguía con inmenso cariño. Desde antes de la misa lo rodeaban jóvenes y niños como si tuviera las manos llenas de dulces y regalos. Los fieles de mayor edad
lo traban como a un hijo, un hermano, un padre y sobre todo como a su gran amigo. Él para todos tenía un gesto y una palabra oportuna, bromeando, cantando en medio de un ajetreo intenso para que los preparativos de las fiestas religiosas llegaran a buen fin. Su casa estaba abierta, y de inmediato la puso a nuestra disposición sin ninguna reserva. Yo le hablé de la poesía de San Juan de La Cruz y él me habló de la poesía de don Pedro Casaldáliga, el gran obispo de Mato Grosso, Brasil. Luego hablamos de los muchachos de las parroquias guanacastecas, casi sin alternativas para su desarrollo personal y de la luz que podrían obtener
con correctas políticas de juventud y educación para la libertad, para que así no quedaran condenados irremediablemente a ser peones y sirvientes de transnacionales tal como sus padres y abuelos tuvieron que serlo de los gamonales.
Durante la misa, su sencilla y profunda manera de administrar la palabra nos conmovía a todos los presentes. Lo vimos emocionarse hablando de los progresos de su humilde parroquia, lo vimos dar cuentas de cada asunto que fuera pertinente, lo escuchamos cantar junto a nuestras guitarras y multiplicar todas las formas posibles de expresar ESPERANZA.
No creo que exista alguna sola persona entre quienes le hayan conocido que se niegue a dar claro testimonio de quién es el padre Ronal. De su honrada identificación vivencial con su propia prédica del Evangelio.
“Evangelizar”- decía el padre en aquel mes de abril-, es llevar la Buena Noticia, pero cuando la buena noticia consiste en conocer la verdad de las cosas, evangelizar necesariamente implica develar, ahuyentar la bruma de la ignorancia, dar vista y visión a quien por no poseerla sufre y es marginado, a quien por no conocer permanece encadenado a la ignorancia”.
El padre Ronal vive el Evangelio, lo encarna a la par de los humildes a los que ama, alecciona y protege. Es valiente y es sincero, por lo tanto ES POTENTE.
Evangelizar también es denunciar. Debe ser terrible para la conciencia de quienes quisieran verlo condenado, enfrentar la mirada limpia de este joven sacerdorte. Cuánto cinismo será necesario para intentar acorralarlo con tecnicismos jurídicos tan en boga en estos días en que la plutocracia del arismo con la connivencia de los jueces se avalanza vorazmente sobre las propiedades del pueblo para negociarlas con los mercaderes internacionales. Para todo hay gente. Hubo quién matara al buen Abel, quién cortara la cabeza del Bautista, quién entregara al Maestro, hubo quién fríamente asesinara a nuestro San Romero de América, quién acallara
con el manto de la muerte a Ignacio Ellacuría y a sus altos compañeros de la dignidad cristiana.
Hay un plan que se muestra cada día mejor orquestado. Castigar al Padre Ronal significará para el actual régimen dar una lección para que escarmienten aquellos (curas o laicos) que se atrevan a tomar la calle o los estrados para denunciar la injusticia o luchar contra ella. El régimen está practicando una represión selectiva contra dirigentes populares, sindicalistas y líderes naturales.
Con la condena dictada contra Célimo Guido en la lucha contra Riteve, se creó un precedente que les resulta muy útil: la penalización de la calle. Están deseando que Albino Vargas saque un cortauñas en una manifestación para acusarlo de posesión de armas.
Quieren ver en cualquier palabra indignada de los buenos patriotas una incitación a la violencia. No hay espacio para expresar las ideas opuestas al ariato neoliberal y todo espacio alternativo que surja será satanizado. Violan la Constitución y los reglamentos legislativos. Se nos induce a la violencia, para luego poder castigarnos por ella. Pero no menos cierto es que existe, como dice el mismo Padre Ronal, el Dios de la Justicia. Y la justicia se cumplirá inexorablemente. El Padre Ronal no está solo, y Dios -al decir del pueblo- gusta de escribir entre renglones torcidos.
Desde este momento ofrezco los sencillos recursos de CANTARES para que en Liberia o donde corresponda, celebremos, de la mano de algún sacerdote hermano del Padre Ronal, una misa en desagravio, para hacer patente nuestro afecto y admiración y para darle nuestra solidaridad a este joven sacerdote, hoy valiente Profeta junto a su pueblo.
(Retahíla)
Bien sabés Tatica Dios
los apuros que pasamos
toditicos te los damos
recíbalospor favor.
Usté es el conocedor
de todos los sufrimientos
y los amargos momentos
del que tiene que joderse
pa’ los frijoles comerse,
el sudor del albañil
y aquellos esfuerzos mil
del honrado jornalero,
del humilde carpintero
,
de la madre en la cocina:
yuca, papas, sal, harina,
los ardores del comal,
la milpa y el frijolar.
Te queremos regalar
el dolor del desengaño,
el vivir año tras año
con los sueños amarrados
como tontos engañados
por la falsa propaganda,
por el dinero que anda
corrompiendo sentimientos,
y el haber tragado cuentos
y promesas incumplidas
de aquellos que como Midas
viven cubiertos de oro
sin moral y sin decoro.
Usté que es Padre de todo,
que del más humilde lodo
hizo a nuestro abuelo Adán,
también reciba el afán del niño
que va a la escuela,
el saber de las abuelas,
la novia con su esperanza
el sol que nunca se cansa
de darnos luz y calor,
la luna con su fulgor
y los millones de estrellas,
y las flores,
todas bellas estampas
de tu Creación;
y la sublime emoción
de la mujer parturienta
y la alegría que alienta
al enfermo que se cura,
la inocente travesura
de los inquietos güilillas,
las pequeñas maravillas
que nos suceden a diario
aquí en este vecindario.
Tatica Dios te entregamos
la lucha que siempre damos
por vivir en comunión,
porque impere la razón
y la justicia que urge
para aliviar al que sufre
a causa del egoísmo,
te entregamos así mismo
todas nuestras reuniones
nuestros rezos y canciones
y nuestra organización,
te damos de corazón
las peleas del comité
,la defensa de la Fe,
del Evangelio sincero
del que se la juega entero
por la tierra y el salario,
por la vivienda y el diario,
en fin, por la dignidad,
te decimos en verdad,
Señor estas son las flores
de alegrías y sinsabores
plantadas a tu memoria
en el altar de la Historia.




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