En esta foto va él con nuestro hijo Carlos Luis y nuestra sobrina Alejandra durante una marcha contra la violencia hacia las mujeres en San José. Esto tiene que ser por el año 2001 más o menos… la marcha del 28 de noviembre…aquí pasábamos por Cuesta de Moras frente a la CCSS.
Víctor sabía muy bien por qué ir a esa marcha…a menudo pienso en cómo sufrió de pequeño viendo y sintiendo cosas terribles en su entorno familiar inmediato que le dejaron grandes heridas y le motivaron posteriormente a centrar su obra cinematográfica en la situación de las mujeres.
Una de sus películas más emblemáticas, el documental LAS CUARENTAS, trata del tema de la prostitución, y más que un análisis de las causas sociológicas o una cosa de crítica social o pretensión teórica…es un documental profundamente humano que deja a las muchachas hablar y no juzga nada…para hacerlo Víc se fue a vivir a los prostíbulos practicamente…se hizo de verdad amigo de las muchachas, ellas desarrollaron confianza en él. Sin ese acercamiento lleno de respeto él no habría podido hacer esta película, que aún hoy, más de 35 años después, se ve y tiene una poderosa actualidad.
Luego, otras pequeñas obras de ficción: REQUIEM, BRUJAS , NATIVIDAD…. trabajan el tema de la violencia hacia la mujer… de las dificultades para que hombres y mujeres nos quisiéramos simple y llanamente…cosas que trabajó mucho a lo interno y pudo superar con mucho altibajo mientras vivió conmigo durante casi quince años.
No en vano fui su tercera esposa y quinta compañera ( que es lo mismo) . Víctor conmigo no fue el mismo que fue con Ana Cecilia, Ana Cristina, Leda y Lavinia, todas mujeres que también vivieron con él y gracias a las cuales ( y a grandes amigos como Juan Fernando Cerdas, Víctor Vargas , Rodrigo Acosta y otros) terminó siendo lo que llegó a ser durante su madurez. Siempre me decía que todas nosotras lo habíamos ido “educando”, “haciendo y rehaciendo”, convirtiendo en mejor persona…pero igual sabía que nada nadie te lo da, todo viene de adentro, de la disposición y convicción personal para recibir y dar. Igual no le habríamos dado nada si él no hubiera sido generoso con nosotros. Igual él a nosotras y a sus amigos y amigas nos ayudó a crecer.
No puedo mencionar sus grandes amores, los verdaderos y los platónicos, los de verdad y los de sus sueños…porque son muchos…(y de fijo que de algunas ni idea tengo), pero a todas siempre les ha agradecido lo que lo motivaron y lo inspiraron de tantas maneras. Igual sus valiosas amigas, con quien le gustaba tanto sentarse a hablar horas y horas y a quienes sabía escuchar con apasionada atención.
Lo más maravilloso de Víctor Vega, es que nunca, nunca, dejó de superarse a sí mismo, cambiar, moverse, crecer…un hombre de verdad joven e inquieto, que aún durante sus últimos días se superaba…y sabía reconocer sus yerros y errores. Un estímulo constante para mi, que nunca tampoco me he querido quedar quieta.
Un hombre que se comió la vida, y por eso la vida le pasó factura quizá muy temprano, quizá cuando debía…¿ quién puede determinar si una vida fue corta o no cuando se vivió con tanta intensidad?
Lo he visto en dos casos, con los dos muertos que más me duelen, mi mamá, que murió a los 49 y Vic que murió a los 59. Dos personas apasionadas, intensas, genuinas ( bien torteras en muchos sentidos) pero hermosas y dignas de amar.
Para Vic, hoy: un beso y mi homenaje más tierno y sincero.
Por dicha nos dejó dos hijos hermosos: Sebastián, que nació de su amor por Ana Cristina, y Carlos Luis que nació de su amor conmigo… y hoy, gracias a ello celebramos que se gesta en la pancita de Daniela ( la esposa de Sebas) un nuevo nieto o nieta que esperamos nos traiga de nuevo la vida, la misma que nos lo trajo a él por un tiempo, se lo llevó y nos lo devuelve con tanto recuerdo hermoso.
Julia
Tags: Amor, Mi Vida, Reflexiones, Víctor Vega



¿QUÉ HACER AHORA?