
Hoy las bombas dejaron de caer. Hoy las madres y los padres lloran a sus hijos e hijas, y los hijos e hijas lloran a sus padres y madres bajo un cielo azul, del que no caen bombas.
Unos y otros se creen vencedores. Falta un largo camino para que LA PAZ de verdad florezca en aquella zona que nos ha tenido en vilo desde hace un mes.
Son muchos años de odios, de luchas, de venganzas, de muertes, de rencores, de heridas sin sanar. Se aceptó una propuesta que vino desde afuera. Quizá en los bandos beligerantes había cansancio. Muchos soldados regresan a sus casas. Otros no. Mucha gente podrá regresar a sus casas. Otras no.
Muchos y muchas recomenzarán heridos de miedo, de dolor y de muerte. Otros y otras recomenzarán dejando atrás la experiencia de haber matado por primera o vigésima vez en su vida.
Ninguna vida será igual, no será nunca más la misma.
Todo ese rencor, todo ese dolor y todo ese sufrimiento ha anegado la tierra que da naranjas, olivas, la tierra sobre la que deberían correr los niños y las niñas, los padres abrazar a sus hijos, las madres acunar en sus regazos, las parejas hacer el amor y engendrar niños y niñas nuevas…la tierra a la que llega a descansar el mediterráneo azul y profundo, la tierra desde la que se deben verse los pájaros volar.
La guerra ha traído a esa zona mucho dolor desde hace muchos años. ¿ quién podrá parar esa espiral? No lo sabemos aún. Quizá nuestras cortas vidas no alcancen a verlo.
Lo que sí siento es que en el mundo, ahora más que nunca, el compromiso y el deseo de paz de la gente es cada vez mayor. Cada vez más se habla de perdón, de compasión, de tolerancia, de respeto, de ponerse en los zapatos del otro…de entendimiento y de abrazo.
Ya se sabe que no son los tanques ni los cañones ni las hazañas militares las que dan gloria a los pueblos ni las que producen los héroes. Ya se sabe que tanto el hombre que dispara como el que recibe el disparo son víctimas de una misma sinrazón. Esa claridad recorre al mundo, y es parte del sentimiento de cada vez más personas en todo el mundo.
Cada vez más gente lo entiende.
Por eso el mundo Hoy está mejor que Ayer.
Salgamos a la calle a celebrar La Paz. Creamos en ella, profundamente.
Julia



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