
Abajo puse lo que me mandaron ayer tan feo insultándome por mi lucha por la hermandad tico-nica, pero bueno, hoy leo lo que me mandó Camilo Rodríguez hace días y no había podido leer…No es del todo cierto lo que dice Camilo…la verdad sí teníamos muchas deudas, pero cerramos el restaurante porque no daba ni dábamos más en medio de los conflictos económicos y la falta de tiempo y voluntad por la enfermedad de Víctor y bueno, no sé…también “Gata” González nunca quizo rebajarnos un poco la cuota de alquiler del local, que era de $ 2500 por mes (!?) Abrimos cuando se cayeron las torres gemelas, la Muncipalidad tardó como 4 meses el permiso para venderles vino y cerveza a los turistas ( y luego permitió el funcionamiento de un bar allí sin patente por meses, lo sé porque a mi me terminaron comprando la patente como 7 meses después de funcionar…) Nunca quisimos colaborar con la corrupción, pagamos todos los salarios de ley y las garantías sociales, ningún nica ni colombiano fue empleado sin garantías sociales, cuando íbamos levantando Víctor se enfermó, casi tres meses internado en el San Juan de Dios, yo con él allí…el restaurante sin control…nos robaron cosillas, luego comenzaron a llegar de nuevo turistas y estalló la guerra de Irak…mucha cosa en contra….etc…..
Entonces, y aún cuando tuvimos que hipotecar la casa que ya teníamos casi libre, y me faltan apenas 17 años para cancelar…( lo cual me ha convertido en una respetable viuda no precisamente millonaria, sino con deudas millonarias….)y que aparentemente todo fue pérdidas…hay ganancia…claro que hay ganancia…si no vean que lindo lo que escribió Camilo…
Se le agradece, como todo lo bueno, profundamente.
La deuda de la CAJA, tres meses atrasados y una orden de “apremio corporal” para mi, por la deuda de más 2 millones de pesos más los costos de un abogado que la CAja contrató para eso por como 200.000 colones más …se canceló antes de la muerte de Víctor ocurrida el 26-08-03, gracias al “gentil patrocinio” de mi abuela Julia Pacheco Pérez de Morera Soto ( como le gusta decir que se llama) y de mi querido hermano-cuñado Maco. ( a mi abuela no le he pagado, a Maco sí)
La deuda en Tributación , la cual era de 7 millones…también logré cancelarla hace poco, (a trompadas se mata un burro…)gracias a un arreglo de pago de 300.000 pesos por mes que pagué religiosamente .
Igual le cancelé hasta dos años después al carnicero de Alajuela Manuel Guillén Madrigal, de la Carnicería La Lucha, a quien cuando cerramos le debíamos más de 2 millones ( y nunca me cobró ni me cobró intereses)
Las prestaciones de los empleados y empleadas se pagaron, con plata de Víctor, la semana después del cierrre, estando él convaleciente.
Lo cierto es que el restaurante se cerró en abril, y Víctor murió en agosto.
El mismo fue a despedir al personal, yo no tuve valor. Me quedé en Café Mundo tomando café y evadiendo, como muchas veces, la responsabilidad…
Y en Chubascos seguimos en Fraijanes, con mis hermanas Lucía e Inti y mi hermano Camilo, la poesía pues bueno…quizá está incluida en el rompope casero, la tarta de mango, los cipreses, las flores que sembró mi mamá, los carpinteros y bobos que llegan a pelearse las cáscaras de papaya que les ponemos para que los turistas les tomen fotos….qué se yo…ahí anda, camufladilla….
Julia
“En este lugar se agradecen las escenas amorosas”. Así decía un rótulo en Chubascos, el restaurante que tenían en Moravia la fotógrafa Julia Ardón y el cineasta Víctor Vega.
En ese lugar había una biblioteca maravillosa de libros nudistas, con fotos de los años 20 de mujeres sin ropa. Y todos los miércoles había una velada con poetas. Hubo noches de poesía erótica, noches de cuentos de misterio, noches de protesta social. Iban, sobre todo, escritoras jóvenes.
Víctor murió para desgracia del país, y no pudo acompañar a Julia en la lucha sin cuartel que dio para que no le cerraran el negocio. Adujeron algún pretexto del seguro social o de los impuestos.
Cuando me lo contaron, pensé en las inmensas fincas agrícolas de trasnacionales que no pagan impuestos y que tienen enormes deudas con la caja del seguro; pensé en los equipos de futbol que pagan millones en salarios y los esconden de los tuertos ojos de la ley; pensé en las corporaciones que nos deben cantidades irrepetibles porque le ponen otro nombre a las ganancias o las ocultan en un banco extranjero…
Es que Chubascos era un sitio subversivo. Ahí rodaron un cortometraje sobre la corrupción en los ámbitos de la administración de la justicia, ahí cantaban Guadalupe Urbina y Luis Ángel Castro, muchas mujeres leyeron sus obras más ardidas y hasta un ex ministro de Seguridad Pública se puso a leer poemas.
Por eso le cerraron el negocio a Julia. Había que cerrarle el paso a la poesía. Es peligrosa. Los poderosos saben que la poesía es su peor enemiga. Su revolución es subterránea e invisible.
Podrán haber cerrado Chubascos. No importa. Le pueden prender fuego, si eso los hace felices.
Ahí nos quedan Julia y las poetas.”
Camilo Rodríguez



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