Ha costado muchos años que la gente descubra al CENAC como suyo. Siento que aún está en proceso de constituirse en el espacio vivo, concurrido y activo que podría ser.
Mucho de lo que falta es resultado de políticas culturales erráticas, dispersas y sin continuidad.

Cambiarle el propósito para lo que fue construido ahora significaría:

Cortar el proceso de crecimiento y desarrollo cultural que la edificación estaba posibilitando, a pasito lento , pero de alguna manera.
Demostrar que nuestra clase política, ya alejada de la gente desde hace años y anquilosada en comportamientos cuadillistas y anticuados; dista mucho de entender que son tiempos que exigen mayor participación de la ciudadanía en el análisis de la realidad, la búsqueda de soluciones y la toma de decisiones , y que considera que las mejores edificaciones y espacios más bonitos son para las élites burocráticas y poderosas, no para la gente.

Entonces, una vez más, un nuevo gobierno entraría cortando la continuidad de buenas obras realizadas por gobiernos anteriores, partiendo de cero, volviendo a intentar comenzar destruyendo lo bueno que había. Eso sólo reproduce el camino lento, el yerro, la dispersión y el estancamiento, y además refuerza el resentimiendo de amplios sectores de la cultura nacional que se sienten ayunos de solidaridad del Estado para con su quehacer.

Costa Rica urge de políticas culturales más amplias, inclusivas y contemporáneas. El arte no es propiedad privada ni de élites “cultas”, ni mucho menos mercancía sujeta a ser incluida como chayote o tallador en “tratados de libre comercio” negociados a la carrera y desde la óptica asustadiza o pesimista de “lo menos malo”.

La cultura la construimos todos y todas, nos pertenece a todos y todas, y sólo se enriquece a partir de prácticas, proyectos, iniciativas y realizaciones culturales de puertas y ventanas abiertas, por donde circule el aire de la irreverencia, la rebeldía, lo contestatario y rompedor: en síntesis: la cultura viva que nos conmueve, nos transforma , nos nutre, y nos hace crecer…la que se hace desde nuestra pequeña y diversa nacionalidad, centroamericanidad, latinoamericanidad, tercermundidad y universalidad.

No se puede construir destruyendo.
Parafraseando a Martí: para injertar al mundo en nuestras repúblicas, hay que fortalecer primero el tronco que recibe lo nuevo. No es debilitando el tronco y poblándonos de Rosas de Francia. Girasoles o Tulipanes que nos vamos a fortalecer como Nación, sino todo lo contrario. Es como la señora que para sentirse de nuevo joven y bonita se apura a teñirse el pelo , rellenarse la cara de botox y ponerse implantes de silicona…¿ Cómo queda? ¿A quién se parece? Ni a sus propias hijas. Termina siendo caricatura de lo que pudo ser y nunca fue: ella misma.

Detrás de la idea de cerrrar el CENAC para lo que fue creado y hacer allí una Casa Presidencial moderna y de lujo..hay una concepción ideológica ayuna de sentido nacional, mucho de soberbia y mucho de “polada”, en el sentido más peyorativo del término. Parece que sí hay quienes envidian los goces de Europa, y por eso la Patriótica Costarricense nunca me ha gustado, prefiero el verso de Malpaís que dice “ sé que a veces miro para atrás, pero es para saber de dónde vengo”.

Ojalá supiéramos mirar para atrás para aplaudir lo bueno que algunas personas han hecho antes, y desterremos de nuestro corazón la vanidad de creer que sólo lo nuevo que vamos a hacer tiene valor.
En vez de poner la Casa Presidencial en el CENAC, hay que abrir más sus puertas a la gente, y la Casa Presidencial, sí, podría ser mejor buscar un lugar más bonito, o más céntrico, o como se quiera, pero otro lugar, y ojalá también con puertas bien grandes para que pueda entrar todo el mundo y con ventanas bien amplias para poder escuchar lo que pasa afuera.

6 comentarios

  1. js dijo el Abril 29, 2006 | Permalink

    El edificio con vocación propia para ser casa de gobierno es el antiguo de la AID: seguridad, estacionamientos, amplios espacios, salas de protocolo, falta de congestionamiento de tráfico, etc.. OA tiene debilidad por el Barrio Otoya. La vez pasada quiso traerse la Casa Presidencial a lo que es la Embajada de México. Hay una evidente búsqueda de un espacio más noble, que no tiene Zapote. Es horrible. La más evidente sería una permuta con Pavas. En Zapote los científicos y burócratas de Conare tendrían espacios adecuados para sus actividades. Además, queda más cerca de la mayoría de las universidades nacionales.
    Otra canta sería reubicar las escuelas que hoy funcionan en el Edificio Metálico y cuyos alumnos vienes de los cuatro vientos en autobús, porque en el territorio vecino ya no hay habitantes. O pedirle al INS que dentro de su proceso de privatización incluya la cesión de su edificio para Casa de Gobierno y que Oscar Arias se aloje allí. El piso 12 tiene espacio adecuado para acondicionar los apartamentos reales.
    Es decir, que en vez de comunicar una decisión ya tomada, cuya ejecución ya comienza a tener obstáculos y cuya fluidez no parece evidente, porque Cenac necesitaría mucha inversión para acoger a la Presidencia, lo que procede es abrir un debate público.
    No olvidemos que la Asamblea está urgida de un edificio nuevo y que la antigua Estación nal Atlántico pertenece a Japdeva y colinda con el Calderón Guardia.
    Es evidente, como dije antes, que a OA no le agrada Zapote. Probablemente con razón. No tiene espíritu áulico ni palaciego, que es como se supone que debe ser una casa de gobierno. Zapote eran las oficinas de una empresa agroquímica moderna necesitada de eficiencia, rapidez, productividad. La concepción de un goibierno imperial necesita de otros espacios más alambicados, con sombtras, claroscuros y luz articial, aptos para las negociaciones de medianoche, las conspiraciones, los círculos cerrados del poder. En 1986 OA hizo decorar Zapote, que Carazo había mantenido con su acabado orioginal de pino, con muebles de Urgellés y Penón y tapizar las paredes de seda con zócalo de maderas finas, cortinajes barrocos y cielos falsos “antiguos”. Un auténtico “pastiche”. Como quien dice un ambiente de Walt Disney: un edificio moderno y armonioso concorde con sus objetivos, decorado a lo burgués con plata. Totalmente “noveau riche”. Resultado: ingresar produce una sensación ambigua de seguir siendo tercer mundista, pero en un decorado falso europeo decimonónico.
    Hoy se repite el paradigma con el Cenac.
    Por favor: no oponerse simplemente. Presentarle alternativas más bellas, armonisas y funcionales. js

  2. Betty ( desde Liechtestein) dijo el Abril 30, 2006 | Permalink

    Ojalà que no lo hagan.
    Estuve en el Museo de Arte Contemporàneo y
    en ese lugar.Es realmente hermoso.
    Desde FL voy a cruzar los dedos para que no
    logren continuar con este proyecto.

  3. naty dijo el Abril 30, 2006 | Permalink

    Ay Julita, viste que relajo!
    YO estoy seriamente indignada con este asunto. ALgo tenemos que hacer.

  4. Mauricio Vargas Vargas dijo el Mayo 1, 2006 | Permalink

    Yo quiero el CENAC
    Sábado 29 de abril, 2006

    Mauricio Vargas Vargas
    geminis243cr@yahoo.com

    Considero que convertir el CENAC en Casa Presidencial, es pasar por encima de todas aquellas personas que amamos las artes y la expresion joven, es por ello que invito a todos los costarricenses a manifestarse en contra de ese proyecto.

    Cordialmente

    Mauricio Vargas Vargas

  5. elombligodelmundo dijo el Mayo 2, 2006 | Permalink

    -¿Qué es el CENAC? El CENAC es más que un ministerio, es más que una serie de oficinas, papeles y archivos, el CENAC es el máximo ejemplo de que la cultura se siente en el país. Es el corazón palpitante del sector cultura en nuestro país.
    Pero según la noticia de ayer de llevar la Casa Presidencial al CENAC ese palpitar dejará de sentirse.
    En el CENAC yo vi con mis propios ojos en estos últimos años a: niños que jugaban los fines de semana con los cuentos, jóvenes que disfrutaban sanamente y se alejaban de las drogas en agrupaciones de karate o reunidos en club de Tolkien o aprendiendo a ilustrar al estilo japonés, adultos que intercambiaban libros sin dinero de por medio, teatro, agrupaciones juveniles, de servicio social, música para el pueblo, arte, danza, museo, y más.
    Yo vi: Niños que disfrutaban de festivales de literatura infantil, buscaban tesoros, escogían libros y entraban al mundo de los cuentos.
    Yo vi: Niños que decían al salir de un taller con la alegría en el rostro y un libro bajo el brazo: ¡Nos vemos el próximo mes, Juancito, aquí en el CENAC!
    Al entrar a este recinto usted se encuentra en solo un día a jóvenes practicando danza, a actores ensayando su próxima obra de teatro, a artistas montando su espectáculo de telas colgantes, a colegiales de gira por las bellas artes, a muchachos reunidos para planear el próximo festival anime, a escritores presentando su nuevo libro, a turistas visitando el museo, a visitantes que esperan apreciar el talento de actores en los dos teatros, a trabajadores preparando todo para el concierto de esa noche en el bellísimo anfiteatro y …a ese niño.
    A ese niño que dijo hace como 15 días: ¡!!nos vemos en el CENAC el próximo mes en el Festival de Juguemos con los cuentos.!!! YO ME PREGUNTO: ¿Que le dirá Oscar Arias a ese niño…

    Ver mas comentarios en: http://www.clubdelibros.com/repocenac.htm

  6. jaguar del Platanar dijo el Mayo 5, 2006 | Permalink

    El apoyo a la “cultura” en este país es una basura!

    Imagínense que en Ciudad Quesada hay una plaza de la cultura, mismo sitio donde se lleva a cabo la feria del agricultor (que está muy bien pues es algo nuestro), pero que los ILUMINADOS munícipes actuales desean convertirla en parqueo para dizque solucionar el problema vehicular en la ya de por sí caótica ciudad.

    ¡Que fracaso de políticos!

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Sobre Julia Ardón

Escribiendo y publicando desde Costa Rica
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