
Yo comencé mi vida escolar con el pie equivocado. Pero al menos era mi propio pie. Siempre he querido aprender como podría ser la vida y como funciona realmente el mundo. Esas cosas no siempre son enfatizadas en el currículum escolar. Uno de los códigos no escritos en el cual creí era, “Si alguien lo está haciendo, no lo hagas”. A través de los años he aprendido que cuando uso este método muchos individuos han sido capaces de adelantarse haciendo lo mejor.
Cuando suprimimos nuestra originalidad, perdemos contacto con la fuente de nuestra vitalidad e iniciativa. Los logros y aprendizajes más grandes vienen no de un grupo estandarizado de trabajo sino del esfuerzo único de los individuos. A este respecto, el espíritu humano tiene su propio equipo de reglas. En muchas maneras, eso es rebeldía.
Cuando Rosa Parks rechazó hacer lo que todo el mundo estaba haciendo aquella tarde de diciembre de 1955, la historia de EEUU cambió para siempre. Ella volvía a casa en el bus, al finalizar un largo día de trabajo. “Yo estaba sentada adelante, en la sección de gente “de color”, y la gente blanca estaba sentada en la sección para “blancos”. Más gente blanca subió, y llenaron todos los asientos en la sección de “blancos”. Cuando eso sucedía, se suponía que nosotros, la gente negra daríamos nuestros asientos a los blancos. Pero yo no me moví. El conductor (blanco), dijo, “déjenme esos asientos”. “Yo no me levanté”. Su valiente rechazo a aceptar una práctica inhumana ha sido aclamada como un momento definitivo del movimiento por los derechos civiles en EEUU.



¿QUÉ HACER AHORA?