- 09.Feb
- Un berrinchoso perdedor, por Hernán Jiménez*
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Costa Rica, 8 de febrero, 2010
Dice Sobrado que hoy el pueblo de Costa Rica habló.
Yo lo que vi fue una peli repetida en tele. Me sabía de memoria los actores, los puntos de giro, el instante preciso en que matan al malo, los diálogos buenos y los diálogos flojos, y, por supuesto, el beso al final. Me sabía de memoria el rostro de Ignacio y el peinado de Pilar. Recordaba con amplia lucidez la solemnidad de los discursos y las canciones pegajosas. Y el arreglo floral del Tribunal. Los miraba con mis manos en los ojos – dos o tres grietas entre los dedos – aterrado de un primer corte y luego un segundo que confirmaran lo que a la larga todos sospechábamos. Pero la ilusión es poderosa y yo escuchaba esperanzado, seguro de que un 11% de la población no nos representa a todos, aferrado a las ganas de que esa noche – por una vez en la vida – nos tocara celebrar. Pero la historia siguió su curso, por supuesto, porque las películas repetidas no alteran su desenlace. Luego todo acabó y rodaron los créditos: escrita y dirigida por los mismos, editada por los mismos, musicalizada por los mismos y financiada por ellos también. Cogí el control remoto y aniquilé aquel escándalo. Ya. Luego me invadió ese extraño sabor de boca. Ese silencio inquietante que queda cuando se apaga la tele, sobretodo cuando se ha visto mal cine. Cuando desaparece el ruido. Cuando invade la tristeza y esa vieja certeza, esa cruel certeza, esa invariable certeza de que todo sigue igual. Luego la voz que susurra mientras me lavo los dientes, “jódase y sepa perder”. Pero– “Pero nada! Vaya acuéstese”. Un último vistazo por la ventana, como buscando la verdad, y a dormir.
Dice Sobrado que hay que respetar la voluntad colectiva. Que hay que asumir la derrota con madurez y grandeza de espíritu. Pero yo quería ganar. Tengo un amigo de casi 70 años y dice que su vida entera ha sido marcada por el régimen de la derrota. A mí eso me da pavor. Yo no quiero que mi vida transcurra así. Me dan ganas de ganar. Como los que celebran en la Avenida Segunda. Qué ganas de lanzarse a la calle con una banderota y gritar con alegría, como esos rostros pobres, desamparados, olvidados y ultrajados que ganan cada cuatro años (o dos), que salen con algarabía a estrenar camisetas y romper la rutina del olvido. Porque ganaron. Porque hoy, a diferencia de aquellas 364 jornadas de horror, saborean el triunfo. Hoy ganó la democracia y, para ellos, eso es lo que vale. El pan del desayuno, ya veremos.
Dice Sobrado que leerá los resultados de una votación en términos absolutos y relativos. Son absolutamente contundentes y relativamente gloriosos. Gloriosos para un proyecto neoliberal que hoy se consolida y echa raíces poderosas en cada rincón de mi país, convirtiendo todo lo que tocan en progreso a-la-Goldman Sachs. Raíces ancladas en lo más profundo de nuestro ser. En lo más sagrado de nuestra tierra. En el seno de la Naturaleza. Y en un celular de primera, con cámara y todo. Son raíces que penetran en los sitios más inusitados. Guanacaste, Puntarenas y Limón vuelven a volcarse a favor de aquellos que los acorralan contra un muro de engaños desde hace décadas, “pero que esta vez no, esta vez es distinto”. ¿Cómo se puede vivir tan cerca del mar y estar tan jodido?
De mi país, dice el Himno Nacional, que cuando alguno pretenda (su) gloria manchar, verá a su pueblo valiente y viril. Yo lo veo embobado, comparando anuncios de Rinso con los de Otto Guevara, pasmados con su guapura. Con un Fishmann de mentiras bailando chingo - biberón en mano. Una tal Laura que, contra todos mis esfuerzos, me cae bien y es ahora Presidenta a la sombra de un par de señores sacados de una caverna. Un jubiloso Kevin Casas que llegó a disfrutar de la fiesta patria . Un Ottón que insiste en hablar de refrigerios más austeros, con Big Cola en lugar de Coca. Y un par de nuevos señores que llegarán a la Asamblea de la mano de Jehová, en el mismo carro que Él y con gasolina del Estado. Así pinta nuestro panorama político.
Yo por mi parte me niego a saber perder. Porque solo desaprendiendo tan arraigada costumbre veré el país que sueño. Y acá, desde la impotencia y la frustración, le ofrezco un abrazo solidario a todas esas voces que no callan aun cuando las derrotas definen el curso de sus vidas. A esos valientes que después de un 7 de febrero se arrollan las mangas y se ponen a trabajar. A esas poquísimas voces de compromiso, cordura e inteligencia en la actual y próxima Asamblea Legislativa. Son un ejemplo para mí, y juro no desfallecer hasta que mi propio trabajo sea digno de su lucha. Algún día
*actor y cineasta
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- 08.Feb
- Carlos Luis votó el mismo día en que cumplió sus 18 años
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La noche del viernes estuvo de fiesta. Un grupo de amigas y amigos le celebraron el cumpleaños. Pasó la noche donde su amiga Mafe en Valle del Sol, allá por Lindora. Pasadas las 10 am pasé por él. Daniel salió a ayudarle con dos queques. Uno que le había hecho Irene y otro que Meli y Katherina le llevaron con la leyenda “Salí a Votar, Charlie”. Ambos riquísimos.
Atrás los acomodamos, y con las banderas nos fuimos a cumplir nuestra agenda.
Primero a la oficina del Registro Civil de Heredia. Allí Carlos Luis tenía que recoger su cédula. Allí el primer susto “venga dentro de 15 días”, le dijo el funcionario. ¿ Cómo?! Ah…déjeme ver, sí aquí está…Uy…qué alivio. De ahí por calles con una mediana participación de la gente en la bulla electoral por Santo Domingo, Tibás, Guadalupe, Calle Blancos y a la Escuela Roosvelt en San Pedro, donde él decía que le tocaba votar. Pues no. Allá no era. Averiguó por teléfono. En Barrio Luján. Allá fuimos y allá votó.
Apenas dos días antes, muy conmovido por el texto que publicó Cristian Cambronero en su blog “El Fusil de Chispas”, Carlos Luis había expresado:
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- 08.Feb
- Costa Rica tiene president-A
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No me siento representada por ella. Es raro. Lloré cuando Michelle llegó a la presidencia en Chile. Pero ahorita, cuando ella dió su discurso de aceptación la escuché con atención y no sentí nada. No sé si eran los jingles que la interrumpían, no sé si era la redacción de su discurso. No sé si es que me siento muy lejos de sus ideas y de quienes la colocaron como candidata. No sé. Pero no me conecté con su corazón. No pude.
Parece que mi candidata favorita para la Asamblea Legislativa no logró la curul tampoco. Está difícil que con las mesas que faltan, Eva lo logre. Me queda la esperanza que alrededor de los nuevo diputados Juan Carlos Mendoza, José María Villalta , Carmen Muñóz y Ericka Alvarez, podamos seguir las luchas por lo que creemos.
¿ Habrá que salir más a la calle? ¿ Habrá que enfrentarse? ¿ Habrá que pelear? No lo sé.
Ojalá no sea necesario, y de verdad se cambie el estilo de los padrinos de esta muchacha, el presidente Arias y su hermano poderoso…ojalá de verdad ella sea mejor presidenta que ellos. Ojalá.
He pasado la mayor parte de mi vida viendo celebrar a gente con banderas verdiblancas. Les he visto en la tele y en las fotos, he sido ajena a su alegría. Esto ocurrió de nuevo.
Así es mi país , acá vivo y con esto tengo que lidiar, parece que para rato.
Julia
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Un sitio para visitar:
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- Chubascos


“Hola Cristian, por ahí me has visto, soy el hijo de Julia…
Me emocionó el post, mucho, por el simple hecho de que cuesta encontrar a alguien que con tanta coherencia pueda expresar su punto de vista (y no solo en este caso… tu blog habla por si solo). Y comento por primera vez aquí porque comparto enteramente este punto de vista… Lo comparto por que yo también cumplo el 7 de febrero, y por casualidad o por azares del destino, cumplo mi mayoría de edad este año, o sea, voto por primera vez en mi cumpleaños… En las elecciones más malas de este país.
En la vista de todo, sigo siendo un legítimo carajillo, un mae que di podría no tener experiencia en el asunto. Por dicha crecí en un hogar donde mis papás desde pequeño y no sé como me acostumbraron a ver viejos con corbata por la tele, ondear banderas multicolores, maldecir con inocencia a la oposición de mis papás y admirar con ignorancia al viejillo que usaba los mismos colores que mi bandera ondeante también tenía. Y diay, como era de esperarse salí politiquero amateur con un bajo pero significante historial de dos elecciones y un referendo (en los que estuve consciente de lo que pasaba). Lamentablemente, en las elecciones que por fin yo podría cometer ese infame rayonazo con lapicero sobre mi banderita… me ahueve.
Me ahueve por que es la misma vara. Los mismos viejos, las mismas banderas, los mismos anuncios, las mismas noticias, las mismas propuestas, los mismos chanchullos, las mismas cuestiones y los mismos estancamientos gubernamentales y politiqueros que hacen que me de ganas pues en fin… de votar nulo, por nadie y por nada. y así estuve, hasta hace poquito.
Yo también votaré por Ottón. Y el resto de la papeleta por el Frente Amplio. Y lo hago sin banderitas, por que lo hago en forma de esperanza, en sueño, de que este país no tenga que tocar fondo para saber lo que es ser un mal país. Costa Rica ha sido privilegiada, quizás demasiado, y creo que no merece el castigo de caer en el desastre para saber que algo hay que hacer. Pero reconozco que, aunque concuerdo con el plan de gobierno del PAC (yo lo tengo muy claro, yo no voto por Ottón, yo voto por Ottón y la gente que viene a la par de él), los más importantes partidos políticos de este país son un chiste comparados con los de otros países latinoamericanos, literalmente.
Tal como lo es nuestro hermano gemelo, y cuerdo, Uruguay, donde sí es posible darle las computadoras a los chiquitos… y repito, gemelo, por que somos muy parecidos… somos más que un repechaje (que de paso perdimos…). Y no comparo para glorificar a otros, comparo para dejar claro que aunque aún somos uno de los mejores países donde vivir en este continente, en un abrir y cerrar de ojos… nosllevaputa.
Así que desde el punto de vista de un votante cumpleañero, yo veo la cosa ahuevada pero con esperanza. Y juro que no soy el único. Mi generación, la que va arriba y la que viene atrás estoy seguro lo ven de la misma manera. Lo ven con agueve por que venimos educados a ser rebeldes, a no hacerle caso a los tatas, a hacer temblar las bases del verticalismo que se impone sobre muchas cosas de nuestra sociedad. Y tomando en cuenta esto, le subo la balanza a la esperanza. Por que creo en la gente de este país, gente capaz, gente inteligente, gente buena, gente honesta, gente humanista, gente abierta, gente pura vida. Hay mucha gente en este país, que si se junta, nada los detiene.
Este blog Cristian, es un ejemplo.
Gracias…
Carlos”
Mis respetos para este hermoso hijo que parí hace apenas 18 años, cuando yo tenía 29 y su papá 49. Un hijo concebido con amor, criado con amor y entregado con amor al mundo.
Te amo, Charlie, profundamente.
Tu mamá